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Autoestima en crisis: por qué seguimos persiguiendo una belleza impuesta

¿Qué pasa cuando la belleza se convierte en mandato? En esta entrevista, un reconocido psicólogo propone mirar más allá del espejo y cuestionar los modelos que seguimos sin pensar.

Por Fernando García

Imagen ilustrativa. — -

¿Qué significa realmente aceptarse? ¿Cuánto de lo que creemos desear fue sembrado por modelos que no nos pertenecen? El psicólogo Pablo Melicchio, con su estilo directo y reflexivo, pone sobre la mesa una verdad incómoda: muchas veces, la belleza que perseguimos no nace del deseo genuino, sino de una construcción impuesta.

En diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), el especialista dejó varias reflexiones útiles.

"Para que haya autoestima tiene que haber autoconocimiento", sostuvo. Y ahí radica uno de los principales conflictos de la sociedad actual: se impone la imagen antes que el sentido. Redes sociales, publicidades, filtros, cuerpos retocados... todo contribuye a una cultura donde parecer vale más que ser.

Melicchio plantea que muchas personas asumen estos estereotipos sin detenerse a preguntar si realmente les pertenecen: "Mi invitación es a parar un poco y repensar eso que me están ofreciendo, vendiendo... ¿Qué es la vida para mí? ¿Qué es el cuerpo para mí? ¿Estas ideas son mías o son impuestas?"

La trampa es peligrosa: cuando se persigue un ideal fabricado, el costo suele ser emocional. En la adolescencia, esta presión estética se traduce en trastornos alimenticios, baja autoestima y una desconexión con el cuerpo real. "Si vas a construir tu autoestima en función de cuerpos ideales, siempre será baja", advirtió. La clave está en conocerse, cuidarse y trabajar sobre lo propio "en función de un bienestar, no de un modelo".

El psicólogo no esquiva comparaciones fuertes: traza un paralelismo con el nazismo y su ideal de raza única para mostrar cómo imponer una única forma de cuerpo o belleza puede derivar en consecuencias devastadoras. "La singularidad es lo más valioso que tenemos los seres humanos, pero cuando todo debe responder a un formato, el ser humano termina producido en masa... y eso nos aleja de nosotros mismos".

Consciente de que vivimos en una cultura donde el cuerpo también se transforma en territorio de intervención estética, Melicchio propone una mirada más profunda: "No digo que no se trabaje para estar mejor, más flaco o sacarse una cicatriz... pero hay que preguntarse: ¿para qué? ¿Para quién?". Citó incluso su trabajo con la dermatóloga y esteticista María José Peli, y un libro que desarrollaron juntos: Habitar un cuerpo. Allí, una pregunta clave atraviesa el texto: ¿Qué vacío hay detrás del deseo de rellenar algo del cuerpo?

El mensaje final no busca demonizar los cambios ni las elecciones estéticas, sino devolverles su sentido. La belleza, dice, está en las diferencias. Y la verdadera transformación comienza cuando nos miramos sin filtros, con honestidad: "El éxito es amarse a uno mismo. El autoestima es afecto hacia uno. Es cuidarse, quererse, aceptarse. Y aceptar no significa resignarse, sino empezar a dialogar con uno mismo".

Repasá la entrevista completa: