Jacqueline Orellana Rosenberg, psicóloga y sexóloga especializada en vínculos, ofreció una reflexión profunda sobre el autocuidado y su relación con el individualismo, un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años.
En una entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Orellana Rosenberg analizó el origen y la expansión de esta corriente y cómo, aunque inicialmente destinada a mejorar el bienestar personal, puede estar contribuyendo a una desconexión emocional entre las personas.
El concepto de autocuidado, según la especialista, comenzó a ganar fuerza con la psicología positiva a fines del siglo XX.
"La psicología positiva emergió en Estados Unidos, centrada en la felicidad individual y la idea de que nuestra felicidad depende exclusivamente de nuestra responsabilidad, sin que el otro tenga influencia", señaló Orellana Rosenberg.
Este enfoque, que coloca la autosuficiencia emocional como la clave del bienestar, se consolidó a través de la proliferación de libros de autoayuda en librerías y de las redes sociales, donde la idea de la independencia emocional fue adoptada masivamente.
La psicóloga advierte que, si bien el autocuidado está asociado con el bienestar, en ocasiones se ha transformado en una moda impulsada por el marketing y la venta de experiencias.
"Hoy en día, el autocuidado no solo implica mejorar nuestra salud o apariencia, sino vivir experiencias, muchas veces simuladas, que nos venden como momentos auténticos".
Esta práctica de "consumo experiencial" da lugar a fenómenos como los bares temáticos o actividades recreativas que simulan situaciones extremas, como estar en una cárcel o un tren, sin tener una vivencia real de esas circunstancias.
Orellana Rosenberg también destacó cómo, en la actualidad, muchas personas llegan a la consulta psicológica con diagnósticos ya establecidos, a menudo autodiagnosticados a partir de información obtenida en Internet.
"Las personas se convierten en terapeutas de sí mismas, trayendo listas de síntomas y medicamentos, sin tener claro lo que realmente experimentan", explicó la psicóloga. Este fenómeno hace más difícil el trabajo terapéutico, ya que el individuo ya ha construido un "andamiaje" sobre su situación, dificultando la posibilidad de una intervención eficaz.
Otro punto clave que abordó la especialista es la dependencia emocional, un concepto que se ha visto malinterpretado en el contexto del autocuidado.
"El autocuidado, aunque promovido como una forma de independencia, en realidad no puede separarse de la necesidad del otro".
Orellana Rosenberg explicó que los seres humanos construimos nuestra identidad y subjetividad en función de los vínculos que establecemos con los demás. Negar esta interdependencia, dice, puede llevarnos a una falsa sensación de autosuficiencia que, lejos de favorecer el bienestar, termina provocando aislamiento.
La psicóloga alertó sobre cómo esta desconexión emocional afecta las relaciones interpersonales, especialmente en un mundo digitalizado. "Hoy observamos cómo las personas desaparecen de los vínculos sin explicaciones, sin la posibilidad de dialogar y aclarar situaciones. Este comportamiento, promovido por el autocuidado excesivo, va creando una cultura de desconexión que empobrece nuestras relaciones", apunta.
En su reflexión, Orellana Rosenberg planteó una crítica a la forma en que la cultura del autocuidado puede estar llevando a un vacío emocional. Aunque la idea de cuidar de uno mismo es válida, es necesario reconocer que, como seres humanos, nuestra felicidad no puede construirse en aislamiento. El equilibrio entre el autocuidado y la conexión con los demás es esencial para una vida plena.
La psicóloga también hizo una referencia al filósofo y psicoanalista Slavoj Žižek, quien sostiene que en la actualidad, lo importante no es tanto lo que consumimos, sino desde qué lugar lo hacemos y con qué fin.
"Vivimos una era en la que buscamos experiencias más que productos, y esto nos lleva a la superficialidad", afirmó Orellana Rosenberg. En este sentido, invitó a reflexionar sobre cómo el autocuidado, al ser tan promovido como una solución para todos los problemas emocionales, puede estar desvirtuando el verdadero propósito de cuidar nuestra salud mental y emocional.
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