Compraste un auto y el dueño falleció: el error que te puede dejar sin papeles y sin el vehículo
Un abogado experto explica qué pasos seguir para no perder tu inversión y cómo evitar los errores más comunes en este tipo de trámites con autos usados.
Comprar un auto usado puede ser un gran negocio o un verdadero dolor de cabeza. Imaginá que pagás el auto, el dueño te da las llaves, pero por algún motivo fallece antes de que puedan completar la transferencia.
¿Qué pasa en esa situación? ¿Tu inversión está en riesgo? El abogado Julián Peña Balbo habló con Acceso Directo, de Ciudadano News, y aclaró cuál es el camino legal, además de cómo evitar el error que podría dejarte sin el vehículo y sin los papeles.
El primer paso es contactar a los herederos
Según indicó Peña Balbo, lo primero que hay que hacer es averiguar si la persona que falleció tiene herederos. Si existen, es fundamental contactarlos para ver si tienen la "buena voluntad" de completar el trámite. El proceso correcto es que ellos, luego de hacer la sucesión correspondiente, realicen la transferencia del auto a tu nombre.
Este paso, sin embargo, puede demorar si son muchos herederos o si no se ponen de acuerdo. Si bien lo ideal es contar con su colaboración, en caso de que no la haya, el comprador puede tomar la iniciativa legal. Además, hay que tener en cuenta si hay un solo dueño en los casos de divorcio.
¿Sin documentación firmada? La situación se complica
Si no tenés el famoso 08 firmado o un boleto de compraventa que acredite la operación, el panorama es más complejo. En este caso, el comprador dependerá casi por completo de la voluntad de los herederos para que se pongan de acuerdo y decidan transferir el vehículo.
Si no hay acuerdo, el comprador, sin un documento legal que lo respalde, no podría iniciar ninguna acción judicial para exigir la transferencia del vehículo.
¿Existe una solución provisoria? La Cédula Marrón
Si estás en medio de un proceso judicial o sucesorio, existe una figura legal que te permite circular con el auto sin ser el titular: la "cédula marrón", explicó el abogado.
Esta cédula certifica que vos tenés la posesión material del vehículo. Se puede tramitar y renovar una vez por año, por un máximo de dos veces. Es una herramienta útil para que puedas usar el auto mientras se resuelven los trámites legales.
Sin embargo, hay un riesgo clave: la cédula marrón no te convierte en el dueño del auto.
Los riesgos de circular sin ser el dueño del auto
Si tenés la posesión del vehículo pero todavía no hiciste la transferencia, corrés un riesgo muy alto. En caso de que el auto sufra un robo o una destrucción total, la aseguradora solo le pagará al dueño.
La plata que pagaría la aseguradora quedaría depositada en una cuenta judicial a nombre del dueño fallecido. Para poder acceder a ese dinero, el comprador tendría que iniciar un proceso de sucesión y costearlo él mismo, un paso que puede ser largo y costoso.
El consejo clave para evitar el problema
Según el abogado, el principal consejo es consultar el informe vehicular. Esto te permite saber quién es el dueño real del auto, si tiene inhibiciones o si la documentación está en regla.
Además, si la persona que te vende el auto es una persona mayor, es fundamental que aceleres la transferencia para evitar un problema como el que se describe en la nota.