Hugo Pizzi, médico epidemiólogo, explicó a Círculo Político la situación que causa el panorama realmente preocupante por la reaparición de enfermedades que se consideraban desterradas o controladas: sífilis, gonorrea y VIH. Debido a ese aumento los médicos están pidiendo acciones urgentes.
El entrevistado afirmó que no hay ninguna duda de que estamos todos azorados. Tenemos un aumento de fallecidos, niños fallecidos por tos convulsas, casos de sarampión impensados, aumento de tuberculosis, y hepatitis por falta de vacunación. El panorama que se nos presenta no es tan simple.
-¿Este fenómeno se debe a una moda momentánea antivacuna?
-Esto del antivacuna existió siempre, pero todo esto empezó post-pandemia. Antes de la pandemia teníamos una cobertura del 90%, que si bien no es lo ideal (lo ideal es el 95%), nos manejábamos bien. Post-pandemia, el índice de vacunación en niños bajó abruptamente al 70%. Lo curioso es que no hay homogeneidad en el cumplimiento; por ejemplo, en los niñitos que fallecieron por tos convulsas, la cobertura para la segunda dosis baja al 60% y la tercera prácticamente está en el 40 y pico.
-¿Hay enfermedades que habían sido erradicadas y resurgieron, o si patologías acorraladas han vuelto a aumentar su incidencia?.
-La viruela se erradicó totalmente. De hecho, el virus que estaba guardado fue sacado para preparar una vacuna contra la viruela del mono, porque son "primos hermanos". Aquellos que tengan más de 45 años, y estén vacunados contra la viruela, no tienen riesgo de contaminación con la viruela del mono debido a esa inmunidad cruzada. Pero las otras patologías no son una excepción. Estamos hablando de miles y miles de casos. La sífilis, la tuberculosis está subiendo y mucho, la hepatitis y el sarampión están resurgiendo. Tuvimos el caso de la niña de Rusia en Palermo, que contaminó a su hermana, sus padres, sus compañeros de trabajo y a la zona donde vivían, y después aparecieron casos en Florencio Varela y San Luis. Hoy, el sarampión se ha puesto en medicina del viajero, ya que circula en Estados Unidos (donde ya murió gente en Texas), Canadá, Brasil, Bolivia y Colombia.
-Esto que plantea, el crecimiento de las enfermedades, ¿implica un deterioro de la salud por falta de políticas de Estado para concientizar?
-Esto era impensado, por lo tanto, siempre vamos por detrás, tratando de ver cómo podemos mejorar. El desafío es muy grande. Esta situación es complicada porque están apareciendo cada argumentos de esta gente. Los antivacunas, naturistas y ecologistas están equivocados al creer que vivir en sociedad y, a lo mejor, no comiendo carne, lograrán inmunidad. Nosotros nos dimos cuenta del error de esto en plena pandemia: cuando les faltó el aire a ellos, a sus esposas o a sus hijos, acudían presurosos a rogar atención médica.
-Doctor, ¿considera que el manejo de la vacuna contra el COVID-19 en Argentina fue el principal disparador de esta desconfianza en un sector de la sociedad?
-Mire, durante la pandemia en Argentina se cometieron muchos errores, una retaila de errores y tropiezos. Uno de ellos fue que dimos 5.000 voluntarios para probar la vacuna de Pfizer, que teóricamente es de las más argumentadas técnico-científicamente. Sin embargo, en lugar de ser los primeros en tenerla, empezaron con que nos iban a quitar los glaciares o las cataratas, algo que hoy está en juicio. La cantidad de errores cometidos fue tremenda. No obstante, siempre existió un grupo de antivacunas, pero también hay otro grupo que dice llamarse naturista y otro ecologista.
Centro Vacunatorio de Mendoza
-Ante esta situación delicada, ¿qué tipo de acciones se deben tomar?
-Si se avisora un problema, habrá que actuar de una manera expeditiva. Lo que hizo Mendoza, lo aplaudo de pie. Mendoza estableció una resolución gubernamental clara: Padres que no vacunen o no completen el calendario oficial en un mes, tendrán una multa de $84.000 pesos. Si pasa otro mes, la multa será de $320.000. Y, quizás lo más importante, si no cumplen y siguen en su actitud rebelde, pueden ser detenidos. Yo creo que va a ser la única forma.
Una práctica que no se debe dejar
-El Código Penal tiene un artículo, el 202, que establece una pena de reclusión o prisión de 3 a 15 años para el que propagare una enfermedad peligrosa. ¿Negarse a vacunar es prácticamente propagar una enfermedad?
-Totalmente. Es negarse a protegerse o no tener el cuidado suficiente. Si se le busca la vuelta, el Código Penal tiene una pena para ese tipo de actitudes de 3 a 15 años de prisión. Algo van a hacer los jueces, porque no puede ser 10 niños muertos por tos convulsas. Dos de esos niños fallecieron porque su madre no se vacunó después de la semana 20. Si yo pudiera, como hacen tantos abogados que demandan por mala conducción, haría una demanda a estos padres que permitieron que su hijo muriera por no cumplir una ley nacional de inmunizaciones gratuita. Esos grupos con esa "actitud discola anárquica" nos van a poner en riesgo a todos los que cumplimos.