Con el objetivo de fomentar su industria turística, Nueva Zelanda flexibilizó sus requisitos de visa para que los turistas trabajen de manera remota durante su estancia en el país. Se suma a una tendencia de los países europeos que aumentó después de la pandemia por COVID-19.
Los turistas podrán trabajar a distancia para un empleador extranjero mientras disfrutan de unas vacaciones en el país, por un período máximo de 90 días. Porque luego de ese tiempo, los trabajadores remotos podrían enfrentar implicaciones fiscales.
El Gobierno neozelandés explicó que esta medida busca hacer que el país sea "más atractivo para los nómadas digitales". "El cambio permitirá a muchos visitantes prolongar sus estancias, lo que supondrá un mayor gasto de dinero en el país", afirmó la ministra de Inmigración de Nueva Zelanda, Erica Stanford.
La modificación solo afectan a todas las visas de visitantes. Incluidas las de turismo y las de aquellos que viajan a visitar familiares, parejas o tutores con visas de larga duración.
No obstante, las autoridades subrayaron que el trabajo remoto solo está permitido para quienes trabajen para empresas fuera de Nueva Zelanda, mientras que los que deseen trabajar en el país deberán solicitar las visas adecuadas.
¿Cuánto deja el turismo a Nueva Zelanda?
Según datos del Gobierno, la industria del turismo de Nueva Zelanda genera unos ingresos de casi 11.000 millones de dólares. Por eso, el país se suma a la tendencia de los países europeos de flexibilizar el trabajo remoto para acelerar los márgenes de ganancias que deja esta matriz productiva.
El fenómeno comenzó a partir de la década de 2010, especialmente entre los jóvenes que buscaban escapar de la rutina diaria. La pandemia de COVID-19 aceleró este cambio, cuando los confinamientos globales impulsaron una mayor adopción del trabajo remoto.
Actualmente, varios países, como Japón, Corea del Sur, Abu Dabi, Dubái, Brasil, España y Portugal, también ofrecen visas para nómadas digitales.
Sin embargo, la llegada de trabajadores remotos ha generado controversia en algunos destinos. En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, algunos críticos aseguran que el aumento de nómadas digitales ha incrementado el costo de vida.
A esto se suman las protestas en España y Grecia contra los turistas. Ya que los residentes de estos países argumentan que, debido a su estadía, los precios de los servicios y los alquileres han subido, mientras que los salarios no siguen la misma tendencia.
