Atención: estos son los alimentos que nunca deberías guardar en la heladera
Evitá errores al guardar alimentos: qué no poner en la heladera y por qué.
Por Ciudadano.News
17 Abril de 2025 - 19:00
17 Abril de 2025 - 19:00
17 Abril de 2025 / Ciudadano News / Sociedad
Aunque la heladera suele parecer el lugar más lógico para conservar frutas y verduras, no todos los alimentos toleran bien el frío. De hecho, hay algunos que pueden perder su sabor, su textura e incluso desarrollar compuestos no deseados. Según Josh Alsberg, experto en productos frescos y dueño de un reconocido mercado orgánico en Portland (Oregón), hay al menos tres alimentos que conviene conservar siempre a temperatura ambiente: la albahaca, las papas y las cebollas.
Aunque muchas veces la metemos directo en el cajón de verduras, la albahaca sufre si está refrigerada. Esta planta aromática contiene aceites esenciales que se degradan rápidamente en ambientes fríos. Según explicó Alsberg al sitio Simply Recipes, el frío puede hacer que las hojas se marchiten, pierdan color y tomen un tono marrón poco atractivo.

¿Cómo conservarla? Lo ideal es tratarla como si fuera un ramo de flores: colocar los tallos en un vaso con agua, fuera de la heladera, y evitar que las hojas toquen el agua, ya que la humedad favorece la formación de moho. En climas cálidos, incluso se puede cubrir con una bolsita de plástico suelta para evitar que se seque.
Meter las papas en la heladera parece una opción lógica, pero es un error común. Las bajas temperaturas transforman los almidones en azúcares, lo que no solo modifica el sabor (volviéndolo más dulce y extraño), sino también su textura, que puede volverse arenosa y poco agradable al paladar.

Además, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), refrigerar las papas puede derivar en la formación de acrilamida, una sustancia potencialmente cancerígena que se produce al cocinar tubérculos fríos a altas temperaturas, especialmente al freírlos.
¿Dónde guardarlas? En un lugar oscuro, fresco y bien ventilado. Y nunca junto a cebollas, ya que ambos liberan compuestos que aceleran el deterioro del otro.
Salvo en el caso de las cebollas ya cortadas, las variedades enteras con piel gruesa (como la amarilla, blanca o morada) deben conservarse fuera del refrigerador. Según Alsberg, el frío ablanda las cebollas, altera su sabor y favorece el proceso de descomposición.

Además, las cebollas liberan gas etileno, lo que acelera la maduración (y eventual brotación) de otros vegetales cercanos, como las papas.
Recomendación práctica: guardalas en un recipiente abierto, en un lugar seco y fresco, con buena circulación de aire.
Conservar estos alimentos a temperatura ambiente no solo mejora su duración y sabor, sino que también te ayuda a evitar residuos y desperdicio de comida, algo fundamental en un contexto donde el desperdicio alimentario sigue siendo un problema global.
Además, reducís riesgos vinculados a sustancias químicas que pueden aparecer si los alimentos no se almacenan correctamente.