A pesar de haber cientos de ejemplos de estas estafas en el país y en el mundo, los casos se siguen repitiendo, ante crédulos que no entienden que los esquemas Ponzi, a corto o largo plazo, terminan en una estafa piramidal. Es que la base del sistema consiste en que aportantes generen una inversión financiera y con ello haya una rentabilidad, pero no existe tal provecho ya que con el tiempo ese dinero no es devuelto.
Primero explotó el caso de San Pedro, pero se fueron sumando diversas denuncias en el país, a raíz de la creación de plataformas fraudulentas a través de las cuales hay empresas que prometen retornos de porcentajes extraordinarios en dólares si se invierte en la aplicación.
Entonces, frente al riesgo existente y las dudas por las denuncias, los especialistas remarcan tres claves a nivel mundial a las que se debe prestar especial tención para detectar cuándo se trata de una estafa piramidal:
El primero al que hay que prestan atención es cuando dicen que se van a obtener beneficios en poco tiempo. Todos aquellos que se ganan su dinero con su trabajo saben que no existe el "dinero fácil y rápido", y que todo depende de diversos contextos, pero básicamente si se consulta cualquier rentabilidad regulada se verá que esto es así.
El segundo puesto lo ocupa lo conocido como retornos en porcentajes altos, sobre todo en dólares. Los expertos expresan que es imposible que se pueda garantizar este tipo de acciones, ya que en toda inversión existe el riesgo, y existe la inestabilidad, nada sube en línea recta siempre en el mundo de las finanzas.
Por último, y no menos importante, destacan que cuando se pide el reclutamiento de nuevas personas, significa que en algún momento la operación terminará en una estafa piramidal.
Según declaró el economista Hernán Letcher a la Agencia Noticias Argentinas, el dinero de los nuevos aportantes permite sostener la rentabilidad de los primeros inversores, quienes son los únicos beneficiados: "El sistema perdura hasta que deja de ingresar capital, y puede ocurrir como consecuencia de una crisis o a que los aportantes sean estafados, al tiempo que estas personas pretenden obtener grandes ganancias al respecto".
Como rezaba el viejo refrán de abuelos, cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía.