El brutal asesinato de Morena Verri (20), Brenda Del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15) en Florencio Varela sigue sacudiendo al país. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, confirmó que las tres jóvenes fueron secuestradas, torturadas y asesinadas en una vivienda del conurbano, en un hecho transmitido en vivo a través de un grupo cerrado de TikTok en el que participaron al menos 45 personas.
El especialista en seguridad y contraterrorismo, Daniel Adler, analizó el caso en el programa Sin Verso y advirtió: "Esto pasó en la República Argentina y solo hay dos bandos, el bien y el mal. No debería haber banderas políticas porque hay tres víctimas. Estamos frente a delitos extremadamente graves que rozan el terrorismo, con un sello narco muy claro".
Adler sostuvo que las jóvenes fueron asesinadas con métodos similares a los que utilizan los carteles de Sinaloa o Jalisco: mutilaciones, cauterizaciones con cigarrillos, encintado de cuello, manos y pies para que las víctimas se vieran entre sí. "Esto tiene el típico sello narco", señaló.
También vinculó el hecho con una posible tentativa de trata: "No se descarta que estas tres chicas podrían haber intentado ser vendidas. El precio de una chica joven en Argentina ronda entre los 50 y 70 mil dólares en el mercado negro. El narcotráfico penetra en las economías populares para captar esclavos. Nunca hubo tantos como ahora, esclavos de la droga".
El especialista descartó que el caso pueda leerse como un femicidio en sí mismo: "Podrían haber sido tres hombres, tres niños o tres ancianos, es indistinto el sexo. El narcotráfico rompe todo lo que toca".
Una guerra psicológica y la "nueva era criminal"
Para Adler, la transmisión del crimen en redes sociales evidencia una guerra psicológica inédita en el país. "Se filman las torturas, los asesinatos, los cortes, los encintamientos, la cauterización. Esto es el comienzo de una nueva era criminal en Argentina", subrayó.
El experto advirtió que detrás del joven peruano prófugo de 23 años, señalado como cabecilla de la banda, hay un entramado más complejo: "Ese muchacho no es el líder real. El verdadero jefe es quien protege, cobra, articula y tiene poder de infiltración en distintos sectores. Al sicario que corta dedos o dispara lo pueden reemplazar. Pero hay un actor ideológico detrás, y a ese hay que encontrarlo con inteligencia penitenciaria, contrainteligencia ciudadana y vecinal".
A su vez, Adler advirtió sobre la presencia de grandes organizaciones internacionales que podrían estar operando en Argentina: "Cuando hay operadores del Cartel de Jalisco Nueva Generación, del Cartel de Sinaloa, del Tren de Aragua, de la Camorra o de la mafia siciliana, es esperable que contacten bandas locales para la logística de la droga y la cocaína. Eso deja una estela de más violencia y criminalidad".
En cuanto a las soluciones, planteó la necesidad de una "ley del enemigo extranjero" que permita allanamientos sin orden judicial bajo control policial, detenciones preventivas de 15 días y acceso inmediato a teléfonos y redes sociales de sospechosos. "Hay que hacerlos hablar, con técnicas de interrogatorio, detector de mentiras y exámenes psicológicos. Reconocer el problema real es el 50% de la solución", sostuvo.
Aunque advirtió sobre el avance del crimen organizado, Adler remarcó que el Estado aún conserva la capacidad de respuesta: "No estamos ante carteles completos, sino ante franquicias desorganizadas y narcotizadas. El enemigo es penetrable, se puede ganar esta batalla. El virus ya se propagó, ahora el desafío es volver a transformar a la Argentina en un lugar seguro".
Finalmente, señaló que hay provincias más expuestas que otras al narcotráfico de drogas, armas y personas, en gran medida por su ubicación geográfica y cercanía a fronteras o puertos. "Si queremos frenar este monstruo que se llama narcotráfico, trata y tráfico de armas, necesitamos estrategias y, sobre todo, una verdadera unión entre todas las fuerzas del país", concluyó.

