Amor en el entorno laboral: lo que hay que saber antes de involucrarse
¿Qué pasa cuando el corazón se involucra en el trabajo? Una especialista en inteligencia emocional revela datos, riesgos y verdades incómodas sobre los romances laborales.
Las relaciones amorosas en el entorno laboral han dejado de ser un tabú oculto entre escritorios y pasillos para transformarse en un tema que interpela a organizaciones, consultores y trabajadores por igual.
Lejos de simplificar la cuestión en un "sí" o "no", la experta en inteligencia emocional Verónica Dobronich propuso en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), mirar este fenómeno con madurez, análisis y responsabilidad afectiva.
La oficina como terreno fértil para el amor
"Esto existió siempre", señala Dobronich, quien trabajó durante años como gerenta de Recursos Humanos y actualmente se desempeña como consultora en organizaciones. "Hoy se visibiliza más, pero las relaciones entre colaboradores siempre estuvieron. De hecho, diría que en general hay un 58% o 60% de vínculos afectivos entre personas que trabajan juntas".
Para la especialista, esto se explica en parte por la intensidad del tiempo compartido: "Pasás más horas con tus compañeros de trabajo que con tu familia o amigos. En rubros como gastronomía, hotelería, medicina o tripulaciones de cruceros, los vínculos se intensifican aún más".
¿Políticas internas o libertad afectiva?
Muchas organizaciones, sostiene Dobronich, ya cuentan con políticas internas respecto a este tema. Algunas permiten las relaciones formales y explícitas; otras, directamente las prohíben, sobre todo cuando existe una asimetría jerárquica.
"No nos vamos a poner moralistas, pero sí a hablar de lo que significa la lealtad", afirma. "Tu marca personal, dentro y fuera de la organización, termina impactando en la marca empleadora. Por eso algunas empresas se preocupan tanto por cómo gestionar estos vínculos, sobre todo en tiempos de sobreexposición digital".
La ley de contrato de trabajo en Argentina no prohíbe las relaciones sentimentales entre empleados, a menos que exista una normativa interna que lo especifique. "Si no está prohibido, está permitido", aclara Dobronich. Sin embargo, el problema aparece cuando hay abuso de poder, favoritismo o consecuencias negativas para el equipo.
El riesgo del desequilibrio de poder
"Lo que se busca evitar es el abuso de poder. Me ha pasado ver casos en los que alguien no accedió a una propuesta afectiva de su superior y, por eso, su desarrollo profesional se vio truncado", cuenta. "Cuando quien toma decisiones está vinculado afectivamente con alguien del equipo, puede haber beneficios injustos, y eso deteriora la equidad interna".
Dobronich subraya que en algunas empresas la sanción por mantener una relación con un superior era directamente la desvinculación. Sin embargo, hoy muchas organizaciones están flexibilizando esas políticas y trabajando más sobre la comunicación y la madurez emocional de sus equipos.
Mariposas en el estómago y falta de educación emocional
Uno de los mayores desafíos, según Dobronich, es que las emociones en estos contextos muchas veces dominan a la razón. "Metafóricamente, el animal más peligroso para el ser humano son las mariposas en el estómago. En la etapa del enamoramiento, prima la impulsividad. Y lo emocional no siempre lo gestionamos bien porque no tuvimos educación emocional".
Para ella, este tipo de situaciones no deberían abordarse desde los extremos ("nunca, siempre, todo, nadie"), sino desde la inteligencia emocional: "¿Qué pasaría si esto no funciona? ¿Podríamos seguir trabajando juntos de manera sana? Hay que tratar de no lastimarse ni lastimar a otros. Y para eso, hay que mejorar la comunicación y ser claros con lo que cada uno quiere".
"A veces parece que queremos que nos descubran"
Dobronich también alude al reciente caso viralizado de una pareja laboral expuesta en un recital multitudinario: "Me parece un poco naif creer que nadie los iba a ver. Tal vez inconscientemente algunas personas hacen cosas para ser descubiertas. En este caso, los descubrió el planeta".
Priorizar el cuidado mutuo
"No se trata de prohibir el amor", concluye Dobronich. "Se trata de asumir que toda acción tiene consecuencias. Si estás dispuesto a asumirlas y a comunicarte de forma clara con la otra persona, adelante. Pero siempre con la conciencia de no causar daño innecesario ni usar una relación para sacar ventajas".