El especialista Joan Cwaik advierte sobre la desaparición de los "grises" en el debate público. Los algoritmosde las redes sociales, diseñados para maximizar el tiempo de permanencia, suelen priorizar contenidos extremos que refuerzan nuestras propias creencias. Esto crea cámaras de eco donde la diferencia se percibe como una amenaza, eliminando la capacidad de diálogo.
Este fenómeno es clave porque explica la creciente polarización política global. Al delegar nuestra dieta informativa en sistemas automatizados, perdemos el ejercicio de contrastar ideas, lo que transforma al ciudadano en un sujeto pasivo y radicalizado por el diseño de la interfaz.