Síndrome de la vida ocupada

Advierten sobre el peligro del exceso de compromisos y tareas

La hiperactividad a la que muchas personas están sometidas fue analizada en términos de salud psicológica por un especialista en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo.

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Por Ciudadano.News

24 Febrero de 2025 - 14:26

En la actualidad, hay personas a las que tener tiempo libre les resulta casi una utopía.
En la actualidad, hay personas a las que tener tiempo libre les resulta casi una utopía. Web

24 Febrero de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

El síndrome de la vida ocupada es un estilo de vida caracterizado por una sensación de estar siempre ocupado y sobrecargado ante un exceso de compromisos y tareas. Se asocia a un ritmo de vida frenético, falta de descanso y una necesidad constante de ser productivo que además puede derivar en un marcado sentimiento de culpa de no estar produciendo lo sufienciente. 

Diego Quindimil, psicólogo clínico, indicó en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo: "Hay que considerar que esto no es una patología, sino que es una serie de factores que hace que vos te sientas agobiado, cansado, ansioso". 

"Hoy vivimos en una sociedad que te exige todo el tiempo de manera productiva. Entonces, este síndrome de la vida ocupada exige que siempre tengas que estar haciendo algo útil o algo valioso. Una hiperproductividad por la que estamos siendo atravesados todos nosotros", indicó. 

Y aclaró: "No solo se trata de tener muchas tareas. También sucede que tenemos esa sensación interna de que nunca es suficiente y como que siempre habría que hacer algo más, siempre tenemos una cantidad de pendientes. El hecho de descansar haciendo nada se vivió con culpa, eso podría ser parte de este llamado síndrome de la vida ocupada".

Cuidado con el exceso de compromisos y tareas

"Hay un filósofo que dice que vivimos en una sociedad de autoexplotación. Antes la explotación estaba puesta afuera, en las fábricas, empresas, y hoy esa explotación está expuesta en uno mismo dentro de nosotros. Es decir, nosotros somos nuestros propios jefes y muchas veces se dice que somos nuestros propios verdugos", consideró. 

Admitió que, "nos exigimos a rendir el máximo posible. Entonces, este es uno de los peligros, el exceso de autoexigencia, ahí es donde viene el impacto, no solamente sobre la salud mental. Si no sobre la salud física. Se descubrió algo en Japón que es la muerte por exceso, son personas que tienen semanas de 160 horas laborales". 

"Es decir, que, la semana laboral es alrededor de 40 horas. Estas personas se mueren al tener 160 horas de trabajo, es decir, al no darle al cuerpo descanso, se produce la muerte", marcó.

Admitió que, "yo creo que tiene más que ver con un impacto más de lo social porque no solamente el síndrome de la vida ocupada tiene que ver con nuestro trabajo. Si no que también, cuando vos salís del trabajo, tenés la agenda completa y esto no pasa solamente en los adultos. También en los niños". 

"Los niños salen de cierta clase media urbana. Salen a las 16.30 de la tarde, a las 17 tiene que ir a inglés, a las 18 tienen entrenamiento de fútbol, a las 20 otra cosa. Entonces, tampoco tienen ese tiempo para aburrir y jugar en casa sin hacer nada. Ya desde niños estamos metidos en la lógica de tener la agenda completa", repasó.

Señaló que, "hay un estudio que dice que desde el siglo pasado a este estamos durmiendo una hora menos. El tema del descanso, el buen descanso. No solo se descansa durmiendo, sino también el cerebro sin hacer nada. También esto da culpa. El vivir con culpa, dando la sensación de que nunca llego a cumplir con las metas que yo mismo me propongo". 

"Entonces, eso depara en un sentimiento de angustia, en un sentimiento de falta de valoración de uno mismo. Porque si todo el tiempo te ponés metas altas, tenés que estar rindiendo todo el tiempo. Eso hace como que uno no llega porque no somos máquinas si no personas y necesitamos descansar. Aparecen síntomas de sufrimiento", dijo.

Apuntó que, "uno tiene que entender que el descanso es una forma de cuidarse. Entonces, también deberíamos preguntarnos, qué necesidades personales estamos desatendiendo, si estoy en agenda, si tengo tiempo para mí. Valorar el ocio, revalorizar el descanso, el hacer nada porque es una necesidad fisiológica y psicológica". 

"Y también aprender a poner límites, es decir, saber decir que no para proteger el bienestar personal. Pero también, estos límites no solamente son límites la afuera, sino que también al adentro. Bajar nuestra autoexigencia, que no siempre podemos dar el 100%. Por eso, decir que no, cosa que nos cuesta mucho es una manera de cuidar nuestra salud mental", reforzó.

Explicó que, "la posibilidad de cortar tiene que ver también en ese corte, en ese hacer nada. En ese aburrimiento también pueden aparecer las mejores ideas. De resolver eso que, si vos estás pensando en cómo resolver un problema, sea laboral, sea económico, en ese corte también pueden aparecer modos alternativos de llevar adelante tu vida. Como si tuvieras tiempo insistiendo con algo, probablemente no aparezca".

"También está el tema del miedo a perderme algo. Entonces, hay personas que se hacen tres, cuatro planes el mismo día y a la misma hora. Ahí también aparece la angustia por el exceso de planes. Yo creo que esta angustia que vos traés del fin de semana vacío, bienvenido sea. Porque la angustia muchas veces es un motor que nos permite revisar la vida", argumentó. 

Concluyó que, "si yo estoy todo el tiempo haciendo cosas, estoy atajando la angustia y como decimos los psicólogos, lo que se tapona de angustia sale por otro lado, es decir, algo psicosomático". 

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