ACV en Argentina: proponen crear una Red nacional para emergencias cerebrales
La atención del ACV se convirtió en un tema central en el sistema de salud argentino. Especialistas advierten que la rapidez en el diagnóstico puede cambiar por completo la vida de una persona.
El neurocirujano Rolando Enrique Cárdenas, presidente de la Fundación ACV Vida, destacó la urgencia de aprobar una ley nacional que establezca una red coordinada para la atención temprana de los ataques cerebrovasculares (ACV). El especialista remarcó, en diálogo con El Interactivo, que el ACV es una emergencia tiempo-dependiente y que la rapidez en el tratamiento es determinante para evitar muertes y secuelas irreversibles.
"Cuando una arteria del cerebro se tapa, la neurona tiene minutos de vida. Cada minuto que pasa sin tratamiento se pierden dos millones de neuronas. Por eso el tiempo es cerebro", explicó Cárdenas.
Según el médico, cuando se produce un ACV, el cerebro deja de recibir oxígeno y sangre en la zona afectada. En apenas cinco minutos comienzan los daños y, a la media hora, la muerte celular se vuelve irreversible. "Si no llegamos a tiempo para destapar la arteria, lo que debemos evitar es que el resto del cerebro también se muera", añadió.
Una ley para coordinar los esfuerzos
El proyecto busca garantizar la prevención, el diagnóstico precoz, la rehabilitación y la reinserción social y laboral de los pacientes. La iniciativa plantea la creación de una Red Nacional de Unidades de ACV, con protocolos unificados y acceso garantizado a tratamientos urgentes —incluyendo trombólisis y trombectomía mecánica— sin importar si el paciente se atiende en el sistema público o privado.
"Esto no lo puede hacer solo la medicina privada ni el Estado. Tampoco lo puede resolver únicamente un médico, un político o un gerente. Deben armonizarse las estructuras para que el paciente sea atendido en el centro de alta complejidad más cercano, lo antes posible", subrayó Cárdenas.
El costo de no actuar: vidas afectadas y gasto público multiplicado
Cárdenas señaló que muchas personas jóvenes quedan con secuelas severas por falta de atención a tiempo: dificultades para caminar, hablar, mover extremidades o incluso para tomar decisiones. Eso deriva en exclusión laboral y dependencia permanente.
"Si un paciente de 30 años queda secuelado, el costo social y económico puede superar los 80 millones de dólares a lo largo de su vida. En comparación, el tratamiento agudo puede costar 40 mil dólares. Es más caro no tratar que tratar", advirtió.
Además, insistió en la necesidad de contar con un Registro Nacional de Pacientes con ACV, para dimensionar la incidencia real en Argentina y planificar recursos. Hoy, las estimaciones hablan de entre 80 mil y 120 mil casos por año, pero carecen de una base nacional unificada.
Educación y detección: el rol de la sociedad
El especialista explicó que existen dos grandes tipos de ACV: isquémico (cuando una arteria se tapa) y hemorrágico (cuando una arteria se rompe). En el primer caso, los síntomas suelen ser súbitos:
Pérdida de fuerza en brazo o pierna
Adormecimiento de la cara
Dificultad para hablar
Desviación de la boca
Cambios bruscos de visión o equilibrio
Ante cualquiera de estos signos, la indicación es clara: buscar atención médica inmediata.
Desde Fundación ACV Vida desarrollaron herramientas de alerta, campañas de concientización y capacitación a profesionales.
"La primera tarea es que la población pueda reconocer los síntomas. La segunda, que los médicos de todos los niveles de atención estén capacitados y actualizados. Y la tercera, garantizar el acceso a los tratamientos y la rehabilitación posterior", sostuvo Cárdenas.
Un llamado final
El neurocirujano remarcó que la ley es una pieza clave para salvar vidas y evitar discapacidades permanentes.
"Estamos hablando de salvar cerebros. Cada minuto cuenta."