El vicio de guardar todo

Acumulador compulsivo: el síndrome juntar cosas y vivir con desorden

Desde papeles de diario, revistas, contendores de comida, zapatos y cables, hasta paraguas o tapitas de botellas, el acumulador compulsivo fue analizado por un especialista en el magazine El Interactivo.

Por Carlos Fernández Giménez

El síndrome del acumulador compulsivo afecta al 2,6% de la población mundial y no distingue cultura, género o condición social. — web

El trastorno de acumulación compulsiva (también conocido como acaparamiento) es un trastorno de salud mental en el que una persona experimenta una dificultad significativa para deshacerse de sus posesiones, incluso si son de poco valor o uso. Esto puede llevar a que la persona acumule una gran cantidad de objetos, desorganizando su hogar y afectando su vida diaria

¿Qué es el trastorno del acumulador compulsivo?

Se refiere a la dificultad para deshacerse de las posesiones. Es la pulsión de una persona que siente una fuerte necesidad de guardar objetos, incluso si son de poco valor o utilidad. 

La acumulación compulsiva puede dar lugar a todo tipo de ambientes peligrosos: riesgos de incendios, de caídas, de lesiones y un riesgo tremendo de infestación que aumenta la posibilidad de desarrollar enfermedades como el asma.

En términos de salud mental, deja a quienes lo sufren aislados socialmente: guardan el secreto de una condición estigmatizada por la sociedad, que lo interpreta como un problema de pereza, inmoralidad o carencia de estándares personales y no lo entiende como uno de salud mental.

Hasta la fecha, no hay una cura. Pero lo más promisorio es la terapia cognitivo-conductual especializada en el trastorno de acumulación compulsiva.

Diego Quindimil, psicólogo, indicó en el programa El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch): "Una cosa es alguien que tiene la teoría de que habrá una guerra mundial y por eso acumula comida para un año". 

"Y otra cosa son los acumuladores patológicos, que son aquellas personas que no se pueden desprender de los objetos, las cosas", añadió.  

Explicó que, "una de las razones de acumulamiento, sobre todo de comida o de aquella gente que por ejemplo aparece un pedazo de pollo que estaba un poco verde, pero se lo come igual para no tirarlo, es la experiencia que ha sufrido en su vida". 

"Estas cuestiones tienen que ver en cómo cada uno de nosotros vivió su infancia, su recorrido. No necesariamente todas estas cuestiones son patologías, sino que a veces son modos menos adaptativos de vivir la vida de cada uno", repasó.

Diferenció que, "el acumulador patológico es otra cosa, porque no es que guarda cosas necesarias para la gente común, sino que guarda cosas innecesarias. El envoltorio de una camisa, una caja donde tenía un TV. Obvio que todos somos un poco acumuladores. Cuando hay una mudanza, a veces uno se deshace de un montón de cosas que no son necesarias".

"Esto de la madre y el padre también puede ser un efecto de senilidad. Esto de no querer desprenderse de las cosas. Entonces, también tendría que ver con personas que tienen alteración, sobre todo cuando se van poniendo grandes. De los objetos. Y les cuesta más desprenderse las cosas y ahí sí podría ser un síntoma de senilidad, de esa patología", marcó.

Consideró que, "en general, uno plantea esto del acumulador patológico cuando se trata no solamente de cosas inútiles, sino que impide el libre funcionamiento y movimiento de la persona en el hogar. Hay un montón de personas que terminan durmiendo en una silla porque la cama está ocupada de cosas. O no tiene espacio para comer porque la mesa está ocupada con objetos".

"Conocí el caso de una persona que tenía un Renault 12 sin rodar lleno de cosas adentro. Entonces el auto no tenía la funcionalidad más que ser una baulera", compartió.

Aclaró que, "hay dos tipos de pensamiento en relación con este objeto. Me podría servir para más adelante. Un resguardo de valor de ese objeto que en realidad después te va a servir. O en el peor de los casos ese objeto es una parte de mí y no me puedo desprender de eso".

"Pero no necesariamente tiene que ver con cuestiones afectivas, porque guarda la caja de un televisor, sino con cuestiones más patológicas. Es decir, desprenderse de ese objeto es desprenderse de una parte de él. Insisto no tiene que ver con algo afectivo, las personas por ejemplo que guardan entradas de los recitales, ahí es un coleccionista. Podría tener que ver con alguna nostalgia, rememorar ese momento", reconoció.

El modo de vida de nuestra sociedad actual incluye la posibilidad de muchas conductas nocivas.

"Una cosa es el acumulador patológico y otra las personas que acumulan comida para un año. Ahora, con la explosión del Eternauta, uno puede decir, por las dudas, si hay una guerra mundial, uno puede acopiar alimento. Puede ser algo razonable, aunque tampoco es razonable vivir bajo teorías conspiranoicas", repasó. 

Recordó cuando, "de hecho, la Unión Europea aconsejó tener bebidas y alimentos para la semana. También es cierto que este guardar quita los lazos sociales. Porque el lazo social no tiene que ver con encerrarse con mis cosas, con mi comida, tengo que poder compartir con el otro, confiar".  

"Un caso. Un abuelo, que cuando muere encuentran en su placar todos los regalos que le habían hecho para el Día del Padre, es decir, el hombre recibía el regalo y lo guardaba sin abrir. Después están las personas que guardan los envoltorios, incluso los desechos de los animales, y no los pueden tirar las basuras. La basura y los objetos útiles se mezclan. Lo útil y lo inútil se mezclan en esta patología", explicó.

Manifestó que, "esto tiene que ver con parte de la historia de cada uno que ha sufrido penurias y privaciones en tiempos de su vida. Sobre todo en la infancia. Porque alguien que en la infancia sufrió esas penurias, luego desprenderse de las cosas, le cuesta más por si en algún momento me va a faltar. Esa sería un poco la hipótesis". 

"Esto ha pasado con cada uno de los abuelos inmigrantes, porque han venido con una mano atrás y una adelante. Pero también de una época en donde el ahorro era la base de la fortuna. Entonces esa época hoy cambió, hoy las personas viven endeudadas. No es que ahorran y después consumen, hoy primero uno consume y después ve cómo lo paga", admitió. 

Reconoció que, "el mundo antes te decía ahorra y con base en el ahorro vas a tener una fortuna y hoy te dice, consumí que mañana no se sabe, solo se vive una vez. Son modos diferentes de vivir. Esto no tiene que ver con el acumulamiento ni mucho menos, sino con dos modos de entender la vida bajo espíritus distintos".

"Hay que ver la envergadura de cada uno de los casos. Si esto tiene que ver con algo que le esté impidiendo no solo la funcionalidad, sino también el hecho que muchos acumuladores guardan cosas que pueden estar en estado tóxico, pueden generar alguna enfermedad", destacó. 

Y concluyó: "Entonces no solo la funcionalidad del hogar, sino también los riesgos asociados a eso y obviamente puede haber tratamiento. No todos son exitosos y mucho tiene que ver con senilidad de los ancianos. Habría que ver el caso, pero es importante pedir ayuda para asistir a un buen diagnóstico y poder tomar las medidas adecuadas".