El mundo del espectáculo vive un sacudón sin precedentes: una actriz creada por inteligencia artificial debutó en Hollywood y encendió la polémica. No se trata de un rostro humano escaneado ni de un avatar basado en un intérprete real, sino de una figura digital autónoma, respaldada incluso por una agencia que la representa.
"Ya no hablamos solo de reemplazar tareas específicas, sino de reversionar todo el mundo del espectáculo", explicó Belén Ortega en diálogo con El Interactivo. "Antes fueron los guionistas quienes advirtieron el impacto de la IA en su trabajo, pero ahora los actores también ven amenazada su profesión".
La especialista advirtió que el caso abre interrogantes urgentes: "¿De quién son los derechos de esa imagen? ¿Qué pasa cuando detrás no hay ningún humano?".
De Hollywood a la política
Ortega recordó que no se trata de un fenómeno aislado: "En Albania ya se nombró una ministra creada por inteligencia artificial. En Estados Unidos, ahora una actriz. Esto nos obliga a preguntarnos qué pasará en 2026 con los roles que ocupará la IA y hasta dónde cada país permitirá su avance según su regulación".
El nuevo paradigma laboral
Para la experta, la irrupción de la IA no significa simplemente pérdida de empleos, sino un cambio profundo:
"Ya no existe más la figura del empleado que entra a los 18 y se jubila a los 60. La IA nos obliga a pensar en un modelo de colaborador, en la cocreación entre humano y máquina".
Según Ortega, la clave estará en el valor agregado humano: pensamiento crítico, creatividad, inteligencia emocional y la capacidad de articular esos recursos con la tecnología. "Lo que va a mantener el valor de un profesional es cómo combine la IA con sus habilidades humanas", aseguró.
Entre la oportunidad y la amenaza
La especialista destacó que la demanda de perfiles vinculados a la inteligencia artificial aumentó un 28% en el mercado laboral internacional. Sin embargo, advirtió que el exceso de oferta podría reducir la rentabilidad: "El gran desafío será encontrar nichos y diferenciarse con propuestas únicas".
Finalmente, Ortega llamó a no ver la IA como un enemigo:
"Esto no es una moda, llegó para quedarse. Tenemos dos opciones: resistirnos y quedar relegados o incorporarla a nuestra vida y trabajo como ventaja competitiva".

