Pasaron treinta y cinco años del hallazgo del cuerpo desfigurado de María Soledad Morales, la adolescente de 17 años asesinada por los denominados "hijos del poder", en San Fernando del Valle de Catamarca. Es un crimen que removió los cimientos de la Justicia argentina, y que dejó entrever la impunidad que se vivía puertas adentro.
María Soledad era hija de Elías Morales y Ada Rizzardo. Era alumna de 5º año del Colegio del Carmen y San José, tenía siete hermanos, y su sueño era ser maestra. Pero todo cambiaría para siempre el 8 de septiembre de 1990, cuando la adolescente asistió al boliche Le Feu Rouge, donde se realizaba una fiesta para recaudar fondos para el viaje de egresados.
María Soledad Morales (1972 - 1990).
La chica salió del lugar y subió al auto de Luis Tula, un hombre que la había invitado al local. Allí se la presentó a otros sujetos, hijos de funcionarios públicos y policiales de la provincia. Entre ellos estaba Guillermo Luque y, según algunos testigos, salió del lugar acompañada de varios hombres que la subieron a otro auto. Fue la última vez que se la vio con vida.
Guillermo Luque y Luis Tula, en el tiempo de los juicios por su participación en el crimen de María Soledad.
Dos días después, el 10 de septiembre de 1990, María Soledad Morales fue hallada muerta en un sitio conocido como Parque Daza, a siete kilómetros de la capital de Catamarca, sobre la ruta 38. Unos operarios de Vialidad Nacional fueron los que divisaron el cuerpo de la adolescente.
Pero la escena del crimen había sido alterada por tres personas, a quienes pudo divisar un colectivero. La causa de su muerte, según confirmó la autopsia, fue un paro cardíaco, tras haber sido obligada a consumir una alta dosis de cocaína.
Fue su padre, Elías Morales (quien falleció en el 2016), quien reconoció a su hija por una cicatriz que tenía en una de sus muñecas. Su cuerpo estaba desfigurado, la mandíbula fracturada, la piel quemada por cigarrillos, le faltaba un ojo, las orejas, y parte del cuero cabelludo.
Ada Rizzardo, madre de María Soledad, en el panteón donde descansan los restos de su hija.
Cuando se encontró el cadáver, el comisario general Miguel Ángel Ferreyra ordenó que lo lavaran, borrando huellas y pistas esenciales. Su hijo era uno de los señalados como responsables de la muerte de la joven.
No hubo un solo juicio, sino dos. El primero fue suspendido, luego de que se detectaran escenas de fraude en momentos en que se transmitía en vivo y en directo las jornadas del debate.
Luis Tula.
Un segundo tribunal decidió retomar el debate, y el 27 de febrero Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión, y Luis Tula a 9 años, por "violación seguida de muerte, agravada por el uso de estupefacientes".
Luis Tula cumplió la totalidad de la condena, mientras que Luque estuvo detenido 14 años, y al cumplir los dos tercios de la pena pudo obtener la libertad condicional.
Lo que rodeaba al crimen
Hubo 82 marchas de silencio, encabezadas por la monja Martha Pelloni, rectora del colegio al que asistía María Soledad. La madre de la víctima comenzó a participar en ellas a partir de la tercera, mientras que su padre en la segunda manifestación.
En la primera marcha hubo efectivos provinciales que les impedían a las chicas salir a la calle, porque decían que era "peligroso". Pero las amigas de María Soledad se antepusieron a esto, y junto con la hermana Pelloni siguieron adelante con las marchas.
La hermana Martha Pelloni, directora del colegio al que asistía María Soledad, y quien se puso al frente de las marchas contra el poder en Catamarca.
Con el tiempo comenzaron los acercamientos de políticos, jefes policiales y demás. Promesas de investigar hasta las últimas consecuencias, teorías de 'sectas diabólicas', y etcétera. Pero nada de eso prosperó.
María Soledad Morales había nacido el 12 de septiembre de 1972. En pocos días, la adolescente hubiera cumplido 53 años.