El nombre de la calle Los Pecadores parece un error en el mapa de Las Heras. El entorno muestra tierra, cemento y vehículos. Nada vincula al lugar con la pesca a simple vista. Pero la historia explica la contradicción: donde hoy pisan ruedas, antes hubo agua.
Esa calle formaba parte de una red de humedales. Siglos atrás, el sistema de lagunas llegaba hasta las inmediaciones de la intersección con Coronel Díaz. La comunidad huarpe aprovechaba la conexión. Transportaban la producción desde Lavalle para venderla en la ciudad. El avance de la urbanización y la crisis del agua modificaron el escenario.
Archivos del siglo XVIII y fotos de 1962 documentan la presencia de pantanos donde hoy existen casas. La calle conserva el título como único testigo de aquel vínculo entre el desierto y el agua.