La crisis de la olivicultura mendocina: productores en riesgo y la lucha por la variedad 'arauco'
Juan Carlos García Zuloaga, referente de la producción olivícola en Mendoza, habló en Círculo Político sobre la situación que vive el sector. "Hay miles de hectáreas que podrían ser productivas, y actualmente están despobladas", manifestó.
Juan Carlos García Zuloaga, presidente de la Fundación Seminare, fue entrevistado en Círculo Político, por Ciudadano News, y trazó un sombrío panorama de la industria aceitera mendocina, marcada por la pérdida de fincas productivas de olivo que se están transformando en "countries o en barrios privados". "Aunque esto puede ser lindo para los que viven ahí, resulta muy feo para el mundo productivo que esto ocurra", expresó. Sin embargo, Zuloaga señaló que el problema de la tierra ociosa va más allá de los barrios privados de unas pocas hectáreas.
Juan Carlos García Zuloaga.
"Me preocupa el hecho de lo que pasa en los barrios -expresa el entrevistado-. Mucha gente se queja de que los barrios, pero a lo mejor son 7 hectáreas, 10 hectáreas un barrio, y nadie dice nada en Villa Atuel, donde son 3.500 hectáreas que están prácticamente sin trabajar". La principal preocupación de la Fundación Seminare y la Cámara Olivícola de Mendoza radica en la "caída tan grande" de la variedad Arauco.
Un tesoro nacional en vías de extinción
El varietal Arauco posee un valor estratégico único para el país, ya que "es la única variedad de aceituna que es nuestra, que es propia, que es Argentina". Esta variedad está en vías de "disminución muy marcada", pasando de representar casi el 50% o más de los olivos de Mendoza, a menos del 20% según el censo de 2010. Pese a su declive local, el Arauco es un producto de élite: se considera "de los mejores del mundo, y requerido en todas partes", al decir de García Zuloaga.
La olivicultura enfrenta una crisis interna derivada de la división de riesgos.
Este varietal es altamente buscado por grandes productores como los españoles e italianos debido a que es "doble propósito": es excelente para aceituna de mesa y para aceite de altísima calidad con altos polifenoles. Para contrarrestar esta situación, la provincia lanzó el programa "Más Araucos para Mendoza", con el que se busca recuperar y esa "nacionalidad" olivícola.
El conflicto productores versus industriales
A diferencia de la vitivinicultura, que logró una "reconversión enorme", la olivicultura enfrenta una crisis interna derivada de la división de riesgos. Zuloaga destacó un quiebre de intereses: "Los agricultores son quienes corren el riesgo de la helada, o de la piedra, y luego hay que entregar la aceituna barata a la industria". El sector industrial no se involucra en la plantación; "Ninguno de los industriales tiene plantado ni el 10% de lo que labora", denunció.
Esta situación desincentiva la inversión necesaria para la reconversión a sistemas modernos de plantación en seto (alta densidad) que permiten la cosecha mecanizada. La falta de apoyo se agrava pese a que, a nivel nacional, una ley de 2015 declaró el aceite de oliva como el "alimento nacional" o "alimento de los argentinos".
"Hacer barrios en zonas de cultivo es lindo para quienes viven ahí, pero es muy triste para la producción olivícola" (J. C. Zuloaga)
Costos de producción y precios bajos
El costo de producción frente a los bajos precios pagados por la materia prima (llegando a pagarse 600 pesos el kilo, cuando producir 1 kg cuesta diez veces más) ha llevado a muchos productores a rendirse. Esta brecha de intereses entre quienes asumen el riesgo (agricultores), y quienes obtienen la ganancia (industriales) ha generado una situación que es, según Zuloaga, una especie de "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas".
A pesar de esta crisis local y la falta de apoyo estatal y municipal, el aceite de oliva a nivel global se consume cada vez más, duplicando su producción en los últimos cinco años, en contraste con la crisis del vino. "Si se logra superar el conflicto interno, existe un mercado internacional creciente para el producto mendocino", expresó esperanzado el referente de la producción olilvícola.