El desembarco de las plataformas chinas Shein y Temu cambió por completo la dinámica de consumo de indumentaria en Argentina. Su modelo de negocios, basado en la moda ultra rápida y en la venta online de productos a precios bajos, despertó entusiasmo en los consumidores, pero también encendió alarmas en la industria textil nacional.
Ante esta situación, la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) decidió avanzar con un proyecto de ley que busca regular su presencia en el país. La propuesta incluye la obligación de cumplir con certificaciones de origen, auditorías ambientales, controles de toxicidad y aplicación de impuestos internos, requisitos que ya enfrentan los fabricantes locales. La iniciativa no se limita al plano nacional, sino que se articula con cámaras textiles de Brasil y México, con el fin de conformar un frente regional frente al avance de estas plataformas.
En diálogo con Sin Verso, lunes a viernes de 9 a 12 por Ciudadano_News y Twitch, la licenciada en Comercio Exterior Yanina Lojo analizó el impacto de la medida: "Más allá de si es el beneficio de muchos o el perjuicio de pocos, hay que lograr un equilibrio donde tengamos una industria competitiva y, al mismo tiempo, los consumidores puedan acceder a productos de calidad y a precios competitivos. La solución no está en prohibir; eso ha quedado demostrado en los últimos años".
Consultada sobre si la norma alcanzaría a otros sectores, Lojo precisó que el proyecto fue denominado ley Anti Shein y está orientado principalmente al sector textil. "En Francia, por ejemplo, se aprobó en junio una normativa similar que prohíbe la publicidad de moda ultra rápida en medios y redes sociales. En el caso argentino, la discusión se centra en la indumentaria, aunque Shein y Temu también venden electrónica, bazar y calzado. Hasta hace poco, los argentinos se sentían más cómodos con plataformas como Amazon, pero ahora se volcaron a estas opciones chinas que crecieron de manera exponencial", explicó.
Las falencias dentro del mercado interno
El debate, sin embargo, expone falencias propias del mercado interno. Según Lojo, "durante mucho tiempo se aplicaron aranceles altos, restricciones e intervenciones de todo tipo, pero eso no se tradujo en un crecimiento del consumo. Al contrario, desde la pandemia hasta hoy, el sector textil y el calzado muestran una caída. Además, se demoniza la compra online, pero no se mide cuántos argentinos que antes viajaban a Chile o a otro país limítrofe para comprar ropa ahora lo hacen desde su casa en Shein o Temu. No existen estadísticas oficiales que permitan determinar ese volumen".
Otro punto clave en la discusión es el régimen especial de Tierra del Fuego, donde se habilitó la compra directa por Courier desde la zona aduanera. "Cuando comparamos precios, en muchos casos los valores de plataformas locales que entregan en 24 o 48 horas no son más caros que los de Tierra del Fuego, e incluso pueden ser más baratos con financiación en pesos. Eso genera dudas sobre el verdadero impacto de la baja de aranceles que se implementó meses atrás. Si un producto sale de Tierra del Fuego directo al AMBA y cuesta lo mismo o más caro que en el continente, significa que las empresas fijan precios para no perjudicar a sus distribuidores, algo que contradice los argumentos de la baja impositiva", completó Lojo.
La llegada de Shein y Temu dejó en claro que los hábitos de consumo cambiaron y que la industria nacional enfrenta un desafío mayor: adaptarse a un escenario globalizado y digital.

