SIGUE PREOCUPANDO

¿Qué huellas dejó en nuestro organismo el COVID-19?

Si has tenido síntomas de la enfermedad, es importante hablar con un profesional para evitar posibles complicaciones.

Por Ciudadano.News

Foto: archivo web

El COVID-19, que comenzó a propagarse a finales de 2019 y se convirtió en una enfermedad pandémica en 2020, afectó a todo el mundo sin distinción de raza ni status social, y desencadenó una disrupción global que ha impactado duramente sobre la salud de la población, pero también en multitud de ámbitos de la vida económica y social. 

Es por eso que la comunidad científica se ha embarcado desde el primer momento en el complejo reto multidisciplinario de buscar soluciones a los diversos planos que se han visto afectados, y a más de cuatro años de su detección, los investigadores siguen trabajando sin descanso.

La salud ante todo

Un ejemplo de ello es un estudio realizado por Winfried Kern, de la Universidad de Friburgo, Alemania, y publicado en la revista de acceso abierto PLOS Medicine, dos tercios de las personas con síndrome post-COVID-19 tienen síntomas objetivos persistentes -incluida una capacidad reducida para hacer ejercicio físico y un rendimiento reducido en pruebas cognitivas- durante un año o más, sin cambios importantes en los grupos de síntomas durante el segundo año de su enfermedad.

En el nuevo estudio, los investigadores analizaron a 982 personas de entre 18 y 65 años que previamente habían sido diagnosticadas con síndrome de Down, así como a 576 controles. 

Todos los participantes visitaron uno de varios centros de salud universitarios en el suroeste de Alemania para evaluaciones integrales, que incluyeron pruebas neurocognitivas, ejercicio cardiopulmonar y pruebas de laboratorio, de acuerdo al sitio La Razón, de España.

Algunos problemas detectados

A la espera de más resultados, se puede decir que hay efectos que se perciben a corto y largo plazo, como el daño pulmonar, que incluye inflamación y daño en los pulmones, lo que puede llevar a problemas respiratorios a largo plazo.

El virus también puede aumentar el riesgo de problemas cardíacos, como infartos y accidentes cerebrovasculares, además de que algunas personas que han tenido COVID-19 han experimentado daño renal, lo que puede llevar a problemas grave más adelante.

Por otra parte, se ha detectado que el virus puede causar problemas neurológicos, como dolor de cabeza, fatiga y problemas de concentración y también sindrome de fatiga crónica que han experimentado algunas personas y puede durar meses o incluso años.

Otras consecuencias son los cambios en el sistema de respuesta inmunológica, lo que puede aumentar el riesgo de infecciones y enfermedades, y una pérdida de inmunidad, con el consecuente riesgo de reinfección.

Otros efectos

Sin embargo, no son los únicos efectos negativos, ya que se han detectado cambios en la microbiota intestinal, lo que puede afectar la salud digestiva y el sistema inmunológico.

Además, en algunas personas afectadas por la enfermedad se hallaron efectos psicológicos, como ansiedad, depresión y estrés postraumático.

Es importante destacar que no todas las personas que han tenido COVID-19 experimentarán estos efectos, y que la gravedad de los síntomas puede variar ampliamente de persona a persona. 

Por lo tanto, si tienes alguna preocupación sobre tu salud después de haber tenido COVID-19, es importante hablar con un profesional para que te guíe en busca de posibles huellas de la enfermedad.