Por qué hace mal comer pan: la verdad de los nutrientes y las emociones en la comida

Como estos hábitos son culturales, en ocasiones no tenemos en cuenta que comer harinas cuando estamos mal, nos genera adicción. Andrea Purita, nutricionista, dietista, habló en El Interactivo y explicó qué sucede

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Hace varios años se suponía que los carbohidratos como el pan, las harinas y las pastas eran un producto principal en las mesas argentinas y la base de la alimentación. Después de muchos años, las investigaciones y los estudios revelaron que las harinas, especialmente las refinadas que pose el pan, las tortitas y las facturas.

Como estos hábitos son culturales, en ocasiones no tenemos en cuenta que hacen mal y por eso que, Andrea Purita, nutricionista, dietista, habló en El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Facebook y YouTube de Ciudadano.News) y explicó que "en épocas antiguas el pan era la base de la alimentación y la tendencia al gluten era muy alta".

Pero, explicó que en verdad "las harinas inflaman" y que cada persona debería conocer a su propio cuerpo para saber cuánto comer y si es o no intolerante.

Con el desarrollo, hoy podemos encontrar mucha variedad de panes "está el integral, de salvado, el de harina blanca, no harina blanca. Hay millones de variedades cosa que antes no existía", algo que consideró una gran oportunidad para cambiar los hábitos y la mentalidad.

Además de hinchar, las harinas "tienen sal y a pesar de los que son sin pan, se aconseja que el hipertenso no coma porque puede generar adicción".

Las harinas refinadas y el pan se comparan con la droga desde hace tiempo porque generan un vicio y a pesar de que muchas personas no logran verlo, en exceso hacen mal: "La realidad es que el hidrato de carbono tiene un mecanismo en nuestro cerebro, lo que hace es ponerte de mejor humor, te levante las endorfinas, se da como un círculo vicioso". 

Esta adicción se lleva a cabo comiendo todo el día. Las personas que comen "una tostada de pan a la mañana y otra en la tarde, no se considera" ya que si se elige un pan de salvado o con semillas esto va a servir como energía para nuestro cuerpo.

Y, puntualizó: "Si quiero hidratos, un postre, una torta, una factura, churros, yo lo que recomiendo es comprar dos churros y comprar los otros cuatro para compartir, porque si te comes los seis ahí está el tema". Si bien hay muchas causas paralelas por las que podemos llegar a consumir en exceso pan, hay que comenzar a ser conscientes de cuándo ocurre.

La comida y las emociones

Son muchas las personas que no pueden separar la comida de las emociones y en estos casos suceden los "atracones". En este sentido, detalló: "Tenemos que aprender a hacer es separemos los caminos, la alimentación va por un lado y la emoción va por el otro. Estamos muy acostumbrados a juntar esos caminos. Estas triste, comes. Tenes ansiedad, comes, estas alegre, comes" y como consideró esto típico, aconsejó primero empezar a entender por qué comemos de más.

Finalmente, aceptó que "somos un país panadero, porque uno pasa por una panadería y siente el olorcito y es complicado no entrar y comprar. Esto es lo que muchas veces nos hace comprar con apetito y  nos hace comprar mal", pero sugirió que tengamos en cuenta algunos tips para "modificar hábitos y salir de las dietas".