Problemas a resolver

Niños con autismo: entre la discriminación escolar y el estrés por las Fiestas

Elisa Espina es profesora de Educación Especial y miembro de una ONG. Habló en El Interactivo acerca de las complicaciones en el sistema educativo, y también cómo se sufre por causa de los fuegos de artificio.

Por Ciudadano.News

"Cuando hablamos de inclusión no estamos hablando solamente de autismo. Tenemos situaciones socioeconómicas difíciles, chicos vulnerables" (E. Espina) — Web

Es una mezcla de muchas sensaciones, pero seguramente la que lleva más protagonismo es la de incomprensión. En pleno año 2024, casi llegando al 2025, los chicos con autismo tienen que soportar un derrotero agotador para poder encontrar banco en las escuelas, tanto públicas como privadas. Y como si eso no fuera poco, la llegada de las Fiestas incluye un mal que se pensaba desterrado, pero que ni las leyes han podido borrar: el uso de estruendosos fuegos artificiales.

Son temas que preocupan, y mucho, tanto a los sufrientes como a los padres. Es por eso que El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14, por Ciudadano News Streaming) contactó a Elisa Espina, profesora de Educación Especial y fundadora de la ONG "Marea Azul", una fundación que tiene casi cuatro años de vida y se ocupa principalmente de los niños con autismo. "El problema está presente tanto en la educación privada como en la estatal. Pero se ve más en la privada", comenta.

"Hay padres que cuentan que en el sector privado les dicen que la escuela 'no tiene más cupo', y la familia no tiene manera de saber si esto es cierto

"Existe una ley de Educación desde el año 2006, en la que se asegura que los chicos con discapacidad pueden ir a una escuela convencional. Tienen derecho a la educación común, pero siempre se trata de priorizar a la educación común y ver allí lo que ese niño o niña necesita, bajo el concepto de 'educación inclusiva'. Además, contamos con la resolución 11.116, que dice que ningún niño o niña debería ser rechazado de la escuela por motivos de discapacidad", argumenta.

Las palabras de Espina indican cierta diferencia sustancial entre el trato al niño en una escuela estatal, en contraposición a una privada: "En la educación estatal se conoce más la normativa, y se respeta más a las personas con discapacidad que pasan por allí. Muchos papás y mamás me cuentan que en el sector privado les manifiestan que tal o cual escuela 'no tiene más cupo', y la familia no tiene manera de saber si esto es cierto o no. Es una manera más amigable de decir 'Mirá, no podemos recibir a tu hijo'", detalla la profesora en Educación Especial.

Los chicos con autismo sufren mucho con la pirotecnia, y allí están sus padres para contenerlos.

Existe el estigma o versión de que muchos docentes no se sienten preparados, y el argumento común es que las aulas son muy numerosas. "Es absolutamente cierto -pontifica Espina-, y existen aulas hasta con 35 estudiantes. Esas aulas suelen ser heterogéneas, porque cuando hablamos de inclusión y diversidad no estamos hablando solamente de autismo. Tenemos situaciones socioeconómicas difíciles, chicos vulnerables. Hoy las aulas son numerosas, y hay que atender a la diversidad y al etilo de aprendizaje de cada niño", dice, en medio de cierta consternación, Elisa Espina.

"Nosotros apelamos mucho a la capacitación docente. Desde Marea Azul hemos realizado varias capacitaciones, y lo seguiremos haciendo. Apelamos a la buena voluntad, y no necesitamos expertos: necesitamos buena voluntad y un docente que, si ya tiene un chico con esta situación en el aula, ya pueda trabajar de manera interdisciplinaria", explica.

 

Autismo y Navidad: el drama de la pirotecnia

Si la pirotecnia, que está prohibida, pero se sigue utilizando, llega a ponernos los pelos de punta, poco cuesta imaginar de qué manera afecta a una persona con autismo. Los chicos con este trastorno sufren mucho con cada estallido, y allí están sus padres para contenerlos.

"Muchos docentes no se sienten preparados, y el argumento común es que las aulas son muy numerosas" (E. Espina)

En este sentido, Marea Azul organiza campañas de concientización. "Si bien hay restricción en todos los municipios, Mendoza debería estar libre de esto. Se ha perdido el control, debido a las compras on line, y entre varias asociaciones nos hemos agrupado con una fuerte campaña para él no uso de la pirotecnia, porque todos nos merecemos pasar una fiesta en paz", explica Elisa Espina.

"La pirotecnia, para un niño con autismo, implica angustia, miedo, desesperación, no saber qué está pasando. Nosotros no podemos explicar por qué suena ese estruendo que tanto lo asusta, y es un efecto que puede durar hasta 24 horas. Es probable que ese chico esa noche no pueda dormir, puede salir corriendo y escapar. Un chico que presente epilepsia también puede desatar una crisis", culmina la entrevistada.


Producción periodística: Daniel Gallardo.