La enfermedad silenciosa

Hígado graso: cuidados, precauciones y formas de combatirlo

Descubrí cómo prevenir el hígado graso con una dieta equilibrada y actividad física.

Por Ciudadano.News

Pocas personas sabes que el hígado graso no alcohólico puede derivar en cirrosis.

Aunque muchas veces pasa desapercibido, el hígado graso se ha convertido en una de las patologías hepáticas más frecuentes a nivel global. 

Su avance, en buena parte silencioso, está estrechamente ligado al estilo de vida moderno: dietas desequilibradas, sedentarismo, obesidad y diabetes tipo 2, entre otros factores.

Este 2025, el Día Mundial del Hígado lleva un mensaje claro y directo: "La comida es medicina". Bajo este lema, organizaciones y especialistas hacen hincapié en la necesidad urgente de prevenir esta enfermedad desde el plato.

Una epidemia en crecimiento

Estudios recientes, como el realizado por el Hospital Universitario Nacional de Singapur y el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles, advierten sobre la expansión del hígado graso no alcohólico (EHGNA)

Cuidemos el hígado.

La prevalencia mundial pasó de un 26% antes de 2005 a un 38% después de 2016, y hoy se estima que afecta al 32% de la población adulta.

La estadística no es menor: en hombres, el índice asciende al 40%, mientras que en mujeres alcanza el 26%. Si las tendencias actuales no se revierten, se proyecta un incremento significativo de casos hacia 2030. 

A nivel global, la incidencia estimada es de 47 nuevos diagnósticos por cada 1000 personas al año.

El cansancio es una señal.

¿Cómo saber si tenés hígado graso?

Una de las grandes dificultades para abordar esta afección es que no suele presentar síntomas en sus primeras etapas. Muchas personas conviven con ella sin saberlo. Sin embargo, algunos signos pueden hacer sonar la alarma:

  • Cansancio persistente
  • Molestias o presión en el costado derecho del abdomen
  • Inflamación hepática en estadios más avanzados

Esta situación genera riesgo de fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado. La fuente médica estadounidense MedlinePlus advierte que estas señales aparecen cuando la enfermedad ya ha avanzado, lo que refuerza la importancia de actuar antes, con hábitos preventivos.

Frutas y verduras, las grandes aliadas.

Alimentación: la primera línea de defensa

¿Qué comer para cuidar el hígado? La respuesta no sorprende, pero cobra nueva relevancia: una alimentación basada en productos frescos, naturales y equilibrados. La Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomiendan:

  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables
  • Reducir grasas saturadas y azúcares refinados
  • Incorporar alimentos con grasas insaturadas (aceite de oliva, frutos secos, palta)

Además, el descenso de peso progresivo, sin dietas extremas, puede generar mejoras notables. Según el hepatólogo Federico Villamil, del Hospital Británico, "bajar un 10% de la grasa hepática es posible en solo tres meses con una buena alimentación y actividad física regular".

Las grasas saturadas son malas compañeras.

¿Qué alimentos conviene evitar?

Para prevenir o revertir el hígado graso, hay ciertos productos que conviene sacar del menú diario:

  • Carnes rojas y embutidos ricos en grasas saturadas
  • Productos de panadería industrial, dulces y bebidas azucaradas
  • Lácteos enteros
  • Comida ultraprocesada con conservantes y colorantes artificiales

La Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado (ALEH) destaca además la necesidad de moderar o eliminar el consumo de alcohol, ya que potencia los efectos negativos de la enfermedad, incluso en cantidades pequeñas.

El té de cúrcuma y jengibre.

Bebidas que ayudan a desintoxicar el hígado

Más allá de la comida, algunas infusiones y bebidas naturales pueden colaborar con la salud hepática:

  • Té de jengibre y limón
  • Agua de avena con canela
  • Infusiones con cúrcuma o cardo mariano, por sus propiedades antioxidantes
  • Café (2 a 4 tazas por día), que según estudios protege al hígado gracias a compuestos como la cafeína y el carvacrol

Eso sí, el consumo debe ser moderado y sin azúcar agregada. Por el contrario, las gaseosas y jugos industrializados están entre los principales enemigos del hígado.