El cambio de año suele ser un momento de introspección, un balance entre logros y desafíos. Mientras muchas personas optan por enfocarse en los aspectos positivos, otras se encuentran atrapadas en un estado de cansancio y negatividad, culpando a factores externos como el trabajo, las relaciones personales o la economía.
Sin embargo, según la psiquiatra Marian Rojas Estapé, parte de este desgaste podría estar relacionado con hábitos cotidianos que contaminan nuestra mente y cuerpo, limitando nuestra energía y bienestar.
1. La importancia del sueño: más allá del descanso
El descanso nocturno no es un lujo, es una necesidad biológica. Dormir al menos siete horas por noche es clave para regenerar el cuerpo y garantizar un estado mental óptimo. Sin embargo, muchas personas se conforman con cuatro o cinco horas, o incluso normalizan el insomnio, lo cual, según Rojas Estapé, es un error grave. Dormir poco no solo reduce la energía diaria, sino que también afecta la memoria, la concentración y el sistema inmune.
¿Cómo mejorar el sueño?
- Establecé una rutina de horarios para acostarte y despertarte.
- Evitá el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
- Creá un ambiente propicio para el descanso: oscuro, silencioso y cómodo.
2. Desorden: el enemigo silencioso de la paz mental
El caos en nuestro entorno no es solo un problema visual; tiene consecuencias más profundas. Según la experta, el desorden afecta el sistema inmunológico, aumenta la dispersión mental y dificulta mantener la armonía interna. Incluso quienes afirman sentirse cómodos en el desorden no alcanzan el mismo nivel de tranquilidad que quienes priorizan el orden.
Claves para organizar tu entorno
- Descartá lo innecesario y adoptá la regla del "menos es más".
- Mantené espacios despejados para fomentar la claridad mental.
- Asumí hábitos de limpieza y organización diaria para evitar que el caos se acumule.
3. Sedentarismo: un freno para la energía
El movimiento es vida, y el sedentarismo es un obstáculo para un buen estado físico y mental. La psiquiatra señala que la falta de actividad física reduce la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una sustancia esencial para procesos como el aprendizaje y la memoria. La ciencia respalda que quienes llevan una vida sedentaria tienden a sentirse más cansados.
Incorporá el movimiento en tu rutina
- Realizá caminatas diarias de al menos 30 minutos.
- Sumá ejercicios de fuerza o yoga para complementar el movimiento.
- Priorizá actividades al aire libre para conectar con la naturaleza.
4. Alimentación: lo que comemos, lo que somos
La dieta no solo influye en el peso, sino en nuestra salud general y energía. Una alimentación basada en productos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares no solo afecta el cuerpo, causando enfermedades como la diabetes tipo 2 o la artritis, sino que también genera inflamación que impacta negativamente en nuestra vitalidad.
Consejos para una alimentación consciente
- Optá por alimentos frescos y naturales como frutas, verduras y granos integrales.
- Reducí el consumo de productos ultraprocesados.
- Hidratate adecuadamente, evitando bebidas azucaradas o alcohólicas.
5. El poder de la mente: liberarse de pensamientos rumiantes
Los pensamientos negativos reiterativos, conocidos como pensamientos rumiantes, son una carga para la mente y el cuerpo. Según Rojas Estapé, el 90 % de las preocupaciones nunca se materializan, pero generan un impacto físico real, desde aumento del cortisol hasta problemas cardiovasculares. La clave está en cómo nos hablamos a nosotros mismos y en aprender a desafiar esos pensamientos automáticos.
Estrategias para una mente más positiva
- Practicá la gratitud: cada día, enumerá tres cosas por las que estás agradecido.
- Identificá patrones de pensamiento negativo y cuestioná su validez.
- Explorá técnicas de mindfulness o meditación para calmar la mente.
Al identificar estos hábitos nocivos y adoptar cambios positivos, no solo podés mejorar tu energía y bienestar, sino también afrontar los desafíos del año con una actitud renovada. Empezar por acciones simples, pero consistentes es la clave para construir una vida más plena y equilibrada. ¿Qué mejor momento para empezar que ahora?
