Lo que debían ser las vacaciones soñadas, repletas de descanso y momentos románticos, puede convertirse rápidamente en una pesadilla de noches en vela y discusiones en voz baja. El culpable, un enemigo silencioso pero ruidoso: el ronquido, que para muchas parejas emerge o se intensifica justo cuando más desean desconectar y disfrutar.
¿Por qué roncamos más cuando viajamos?
"Los viajes reúnen varios factores que inflaman las vías respiratorias y favorecen el ronquido, incluso en personas que habitualmente no roncan", advierte la Dra. Ana Cofré (M.P. 8.815), médica especialista en Otorrinolaringología y directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología.
La experta explica que el aire seco de la cabina de un avión produce una deshidratación de la mucosa nasal y de la garganta, aumentando la resistencia al paso del aire durante el sueño. "Cuando la mucosa está seca o inflamada, el aire no circula de manera fluida y se genera la vibración que produce el ronquido", agrega.
A esto se suman otros cambios habituales en vacaciones que alteran nuestro ritmo corporal: cenas más tardías, mayor consumo de alcohol, horarios irregulares y menos horas de sueño. El alcohol, por ejemplo, "relaja en exceso los músculos de la garganta y favorece el colapso parcial de la vía aérea durante la noche", señala la especialista. Incluso el famoso jet lag juega su rol, modificando las fases del sueño. "Dormir mal hace que pasemos más tiempo en etapas profundas, donde los ronquidos suelen ser más intensos", comenta Cofré.
El impacto de los ronquidos en la pareja
Durante el año, muchas parejas logran sortear el problema de los ronquidos, quizás con rutinas laborales distintas o momentos de descanso fragmentados. Pero en vacaciones, cuando la convivencia es constante, ese "ruido de fondo" se vuelve imposible de ignorar.
"El ronquido no solo afecta a quien lo padece: genera irritabilidad, discusiones y un desgaste emocional importante en la pareja", explica la médica. La falta de sueño sostenida altera el estado de ánimo, la tolerancia y la concentración. No es casual que "muchas personas consultan después del verano, cuando el problema quedó expuesto por la convivencia continua", afirma Cofré.
Aunque a menudo se naturaliza, el ronquido persistente no debe minimizarse. En algunos casos, puede ser la manifestación inicial de una apnea obstructiva del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche. "Cuando el ronquido se acompaña de pausas respiratorias, somnolencia diurna, dolor de cabeza matinal o cansancio extremo, es fundamental evaluarlo", advierte Cofré. La apnea del sueño se asocia a un mayor riesgo cardiovascular, hipertensión, problemas metabólicos y deterioro cognitivo.
Qué hacer para reducir los ronquidos al viajar
Si bien no existe una solución única, hay medidas simples que pueden marcar una gran diferencia, especialmente durante sus días de descanso:
Mantener una buena hidratación, sobre todo después de vuelos largos.
Evitar el alcohol en las horas previas al descanso.
Cenar liviano y al menos dos horas antes de acostarse.
Dormir de costado, una posición que reduce el colapso de la vía aérea.
Respetar horarios de sueño lo más regulares posible.
¿Cuándo consultar al médico?
"El ronquido tiene múltiples causas y abordarlo a tiempo mejora no solo el descanso, sino la calidad de vida y los vínculos", resume la Dra. Cofré. Si es frecuente, intenso o se acompaña de otros síntomas como pausas en la respiración o cansancio extremo durante el día, la consulta médica es clave. "Detectar el origen del problema permite indicar tratamientos efectivos y personalizados", concluye la especialista.
Dormir bien también es parte del descanso. Entender por qué nuestro cuerpo reacciona distinto cuando viajamos puede ser el primer paso para que las vacaciones no terminen con ojeras ni discusiones, sino con la energía renovada que tanto buscamos.