Tranquilo el estómago

Calor extremo: los alimentos prohibidos cuando hay altas temperaturas

La Organización de Consumidores y Usuarios advierte que hay comidas que conviene evitar cuando el calor se vuelve peligroso. La idea: mantener el cuerpo hidratado.

Por Ciudadano.News

En verano es importante tener en cuenta los riesgos microbiológicos que traen consigo algunos alimentos. — Web

Llega el verano, y las temperaturas altas se convierten en un suplicio. Pero si a ello le agregamos que el cuerpo necesita sí o sí alimentarse, estamos ante una encrucijada, porque hay comidas que es mejor pasarlas por alto, si la intención es terminar bien.

Los consejos suelen ser los usuales: beber mucha agua, evitar la exposición al sol, y acompañar los días con el aire acondicionado (o el ventilador) trabajando sin descanso. Y prestar atención a la alimentación, que en algunos casos puede tener un efecto contrario y convertirse en un enemigo.

Comer más sano, e hidratar el cuerpo: las claves para una buena alimentación cuando llega la ola de calor.

En verano es esencial evitar varios componentes. En primer lugar, aparecen las grasas, ya que su digestión eleva la temperatura corporal. Tampoco es recomendable consumir carnes rojas y productos picantes.

Es por esto que la Organización de Consumidores y Usuarios advierte que en esta época es mejor elegir platos ligeros, que ayuden a mantener el cuerpo bien hidratado.

Del mismo modo, es recomendable bajar el consumo de sal. Sucede que la sal favorece la retención de líquidos y la pesadez. Del mismo modo, las bebidas diuréticas pueden provocar deshidratación, por lo que es mejor consumirlas con precaución.

Los profesionales recomiendan evitar las carnes rojas, las grasas y las bebidas azucaradas.

En este grupo entran también las gaseosas y la cerveza. Si bien parecen ser refrescantes al principio, son capaces de aumentar la sudoración por el alto consumo energético que requiere su digestión.

La mejor opción a la hora de beber es lo más simple con lo que podríamos contar: el agua. Las bebidas calientes ayudan a bajar la temperatura corporal de una manera más sencilla que las frías, porque el cuerpo no necesita gastar energía para calentarlas, al tiempo que estimulan la circulación sanguínea.

Calor y microbios: el gran temor

En verano es importante tener en cuenta los riesgos microbiológicos que traen consigo algunos alimentos. Es por esto que las altas temperaturas exigen medidas de higiene más estrictas, ya que de no hacerlo se facilita la proliferación de bacterias patógenas.

Mayonesa (por su componente de huevo) y las carnes rojas (por el riesgo de la salmonela): dos alimentos a los que hay que prestarles suma atención.

Un ejemplo claro es la mayonesa. Si no la consumimos de manera adecuada, puede ser una fuente peligrosa de intoxicación. Esto es culpa de uno de sus principales ingredientes: el huevo, potencial portador de salmonela. Es por esto que dejarla al aire libre cuando hace calor es peligrosísimo, ya que facilita la dispersión y formación de bacterias.

También hay que tener mucho cuidado con los productos lácteos que no han sido pasteurizados, con la carne cruda de vaca, de ave y de mariscos. Incluso con la fruta cortada y conservada sin refrigerar: la fruta puede contaminarse durante la producción, el transporte o el almacenamiento.