Los antibióticos son uno de los mayores inventos del hombre, para muchos el más importante, ya que permitió controlar las infecciones y salvar millones de vidas. Pero con el tiempo apareció una preocupación nueva y muy relevante, ya que su uso inapropiado se convirtió en una amenaza para la salud de la población.
Frente a esto, debe decirse que cada año en noviembre, se celebra la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antibióticos, precisamente destinado a alertar sobre los peligros del abuso y el uso indiscriminado, y los dichos de Valeria El Haj, médica especialista en el tema, la resistencia "es un fenómeno mundial que representa una situación preocupante y, en algunos casos, podría dejar sin opción de tratamiento para ciertas infecciones, tanto en pacientes ambulatorios como hospitalizados".
Además, la situación presente aumenta el riesgo de complicaciones, genera infecciones difíciles de tratar, prolonga los tiempos de internación y eleva la mortalidad. Por eso, es fundamental concientizar sobre el uso adecuado de los antibióticos, y según la profesional, "la resistencia a los antibióticos ocurre cuando las bacterias mutan y se vuelven resistentes a medicamentos de uso habitual para combatirlas. Es decir que dichos medicamentos con el tiempo y el mal uso, van perdiendo su capacidad para combatir las bacterias que generan. las enfermedades".
Si se toman de forma repetida e inadecuada contribuye a aumentar la resistencia bacteriana, pudiendo llevar, entre otras cuestiones, al fracaso terapéutico, a la no curación y, además, producir efectos adversos evitables que pueden desencadenar en el desequilibrio de las defensas inmunitarias, y en este caso el enemigo principal es la automedicación, que consiste en tomar antibióticos sin consultar primero con un médico, ya sea utilizando antibióticos sobrantes de tratamientos previos o adquiriendo antibióticos sin las correspondientes recetas.
En estos medicamentos, además de la receta y supervisión médica, es esencial el cumplimiento con el esquema de administración, dosis, intervalo entre cada dosis y duración del tratamiento, de ahí la recomendación fuerte es no comprar antibióticos sin receta, solo utilizar los prescriptos por un profesional de la salud, y no solicitar al médico antibióticos, si estos deciden que no son necesarios.
En nuestro país, el 24 de agosto de 2022, se promulgó la Ley 27.680, de Prevención y Control de la Resistencia a los antimicrobianos, en la que se regula su dispensa, y habla de antibióticos, antivirales, antifúngicos, antiparasitarios. Además, la norma estipula que el médico debe hacer la receta por duplicado, al igual que con los psicofármacos y opiáceos. La receta deberá incluir el diagnóstico médico y todos los datos del profesional (nombre y apellido, matrícula, profesión, dirección y teléfono).
Por si fuera poco, la OMS sostiene que la resistencia a los antibióticos es hoy una de las mayores amenazas para la salud mundial y asume su lucha como un tema prioritario.