A descansar: el dañino efecto que puede tener la falta de sueño en tu cerebro
No descansar lo suficiente genera consecuencias muy importantes.
Por Ciudadano.News
25 Octubre de 2024 - 17:30
25 Octubre de 2024 - 17:30
25 Octubre de 2024 / Ciudadano News / Salud
La falta de sueño, provocada por el insomnio o distintos desórdenes, ha sido vinculada con un envejecimiento acelerado del cerebro, según lo revelaron investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) junto con otros centros de Estados Unidos.
Un reciente estudio, publicado en la revista médica Neurology el 23 de octubre, expone que el mal descanso afecta la salud neurológica, acelerando el envejecimiento cerebral.
"En investigaciones anteriores se ha vinculado los problemas de sueño con una capacidad de pensamiento y de memoria deficientes en etapas posteriores de la vida, lo que aumenta el riesgo de demencia", explicó la coautora del estudio y epidemióloga del Centro de Salud Cerebral de la Población de la UCSF, Clémence Cavaillès. "Nuestro estudio, que utilizó escáneres cerebrales para determinar la edad cerebral de los participantes, sugiere que la falta de sueño está relacionada con casi tres años adicionales de envejecimiento cerebral ya en la mediana edad", añadió la académica.
El análisis observó la salud de casi 600 individuos durante 15 años, y evaluó a cada persona según la calidad de su descanso en base a cuestionarios iniciales sobre hábitos de sueño. Los participantes, con una edad promedio inicial de 40 años, respondieron preguntas sobre dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos y otros indicadores de sueño poco saludable, como los despertares tempranos y la somnolencia diurna.
Cinco años más tarde, completaron el mismo cuestionario para identificar patrones en seis áreas específicas: calidad deficiente del sueño, duración corta, dificultades para iniciar el sueño, despertares múltiples, despertares tempranos y somnolencia durante el día. Diez años después, los investigadores aplicaron resonancias magnéticas y métodos de aprendizaje automático para calcular la "edad cerebral" de cada participante.
Los resultados agruparon a los individuos en tres categorías de riesgo, según sus malos hábitos de sueño: bajo, medio y alto. Aquellos con el peor perfil de descanso, que incluían cuatro o más características negativas, presentaron una edad cerebral promedio 2,6 años superior a los de la categoría de bajo riesgo. Incluso el grupo medio mostró un envejecimiento acelerado de 1,6 años comparado con el grupo de bajo riesgo.

La situación es alarmante en Argentina, donde el 75,95% de las personas reporta alguna alteración del sueño, de acuerdo con una encuesta del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA. Entre los problemas más comunes, el 38,61% de los encuestados padece insomnio o interrupciones frecuentes del sueño, mientras que el 21,39% duerme menos de las ocho horas recomendadas. Estos datos exponen la alta prevalencia de desórdenes del sueño en el país, lo que sugiere que una gran parte de la población podría estar en riesgo de sufrir un envejecimiento cerebral acelerado.
En conclusión, el estudio reafirma la importancia de la calidad del sueño no solo para la salud física, sino también para la integridad cognitiva a largo plazo. Tomar medidas para mejorar el descanso, como mantener una rutina de sueño, evitar la exposición a pantallas antes de dormir y buscar ayuda profesional cuando sea necesario, se vuelve clave para preservar la salud cerebral y el bienestar general.
"Hay una evidencia que se apoya en la relación de las personas con las crisis financieras del país, con preguntas recurrentes. ¿Cómo voy a pagar las cuentas? ¿Cómo me afecta la inflación? ¿Cómo voy a enfrentar una economía imprevisible? "Una de las grandes preocupaciones en personas con insomnio es la económica", aseguró Martín Etchevers, psicólogo, docente y secretario de investigaciones de la Facultad de Psicología.
"Lo más prevalente es el estrés, la preocupación, la ansiedad, las perspectivas negativas, la desesperanza y la frustración. El sueño se perturba más en personas que viven en un contexto de hacinamiento e inseguridad; por ejemplo, con los disparos en la noche y las situaciones de peligro", finalizó.