La Cámara de Senadores aprobó la reforma laboral en la madrugada de este jueves, pero el texto demora en cruzar el pasillo hacia la Cámara baja.
Esta situación ha despertado un clima de nerviosismo en el entorno de Javier Milei.
Según se indicó, la causa técnica principal radica en la complejidad de la redacción final: el proyecto sufrió más de 50 modificaciones durante el debate en particular, lo que obliga a la Secretaría Parlamentaria a realizar un "ordenamiento de texto" exhaustivo para evitar errores jurídicos que invaliden la norma.
La reforma laboral y el laberinto de Villarruel
Fuentes parlamentarias confirmaron que el retraso no es solo burocrático. "Estamos cuidando cada coma para que no haya impugnaciones", deslizaron desde el entorno de la vicepresidenta.
Sin embargo, en los pasillos del Congreso se habla de una "picardía" política, basándose en la relación entre la titular del Senado, Victoria Villarruel, y la Casa Rosada atraviesa un frío polar, especialmente tras los cruces con Patricia Bullrich por el traspaso del fuero laboral a la Ciudad.
En el oficialismo, la urgencia es total. "La Libertad Avanza necesita el proyecto en Diputados para dictaminar el miércoles", señalaron fuentes del bloque.
Si la reforma laboral no se gira antes de este fin de semana, los plazos para sancionarla antes del fin de las extraordinarias quedarían al límite, complicando el plan de Milei de llegar al 1 de marzo con la ley bajo el brazo.

