El reciente temporal que azotó a Bahía Blanca dejó un saldo trágico de al menos 10 personas fallecidas y más de 1.300 evacuados. La ciudad sufrió la caída de más de 350 milímetros de lluvia en pocas horas, lo que provocó inundaciones severas y el desborde de los arroyos Napostá y Maldonado.
Las consecuencias del temporal son devastadoras: calles anegadas, vehículos volcados y dañados, árboles arrancados de raíz y una acumulación de escombros y barro que dificultan la movilidad. Los servicios básicos se encuentran interrumpidos, dejando a los habitantes sin electricidad y con escasa comunicación.
En respuesta a la emergencia, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se trasladó a Bahía Blanca para coordinar las tareas de asistencia. A su llegada, se mantuvieron reuniones con la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, y el ministro de Defensa, Luis Petri, con el objetivo de organizar un conjunto operativo que brinde apoyo a los afectados.
El intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, también participó en las reuniones del Comité de Operaciones de Emergencia, trabajando en conjunto con las autoridades provinciales y nacionales para enfrentar la crisis. Se destaca la colaboración entre los distintos niveles de gobierno y las fuerzas federales que operan en la zona para brindar asistencia y restablecer los servicios esenciales.
La comunidad bahiense enfrenta momentos de gran dificultad, pero la solidaridad y el esfuerzo conjunto de las autoridades y los ciudadanos son fundamentales para superar esta tragedia.