Serie de Menem: Olga Wornat la criticó con dureza y denunció grabaciones ocultas
La periodista y biógrafa de Carlos Menem cuestionó el enfoque de la ficción que retrata los años '90. "No es el Menem que yo conocí", afirmó en el programa Sin Verso.
La reciente serie inspirada en la vida de Carlos Saúl Menem encendió una fuerte controversia. Las opiniones divididas que históricamente generó el expresidente se replicaron con el estreno de esta ficción, cuyo tono, estilo y tratamiento de los hechos fueron duramente cuestionados por Olga Wornat, periodista, escritora y autora de la biografía más completa sobre el exmandatario.
En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Wornat no dudó en expresar su malestar: "La miré con muchísimo cuidado, muy despacio, colocando el foco en las frases, en todo, porque primero, la serie no me gustó, no me parece esa etapa de la vida de la Argentina, los 90, que uno lo mira en la serie y parece que Menem está vivo, da la sensación que lo ve ahí bailando con las odaliscas, subiendo al helicóptero, disparando en el campo de tiro; sin embargo, ocurrió hace muchísimos años, fue una década oscura, que dejó muchos interrogantes, década que no es para una comedia".
Con una mirada aguda y basada en su cercanía con el propio Menem, la periodista resaltó que lo mostrado en pantalla distorsiona hechos y perfiles clave: "No es el Menem que yo conocí, no hablaba de esa manera, era un Menem que hablaba muy poco. Lo conocí muy de cerca, me dejó participar de su intimidad, soy la única periodista que entró a la Aguada de las Alturas, aquella famosa casa que permaneció en un misterio que hoy nadie se acuerda", afirmó.
Uno de los puntos más graves denunciados por Wornat tiene que ver con un episodio que ella misma vivió en el momento de la preproducción de la serie, con Mariano Varela, productor de la ficción, quien, según relató, intentó obtener información sin su consentimiento: "Varela me dice que los guionistas estaban como locos trabajando con mi libro y que querían que yo fuera asesora de la serie. Me encuentro con él en un hotel cinco estrellas en México, tomamos un café y empezó a hacerme preguntas. Al rato veo la luz del celular y él miraba el celular. Le dije: '¿Vos viniste a hacerme una propuesta o a grabarme a escondidas?' Apagó el celular y me dijo: 'No, no te enojes'. Me fui porque esto no se hace, es trampa".
El enojo se profundizó cuando vio en la serie escenas con textuales que, asegura, solo podrían haber salido de su libro o de su experiencia directa. "Cuando comienzo a ver la serie y lo primero que veo es Olegario entrando al despacho de Menem de Olivos y Menem le dice 'estoy aquí porque me siento mejor solo porque allá afuera todos lloran y lloran más que yo', eso me lo dijo a mí y no se lo pudo haber dicho a otra persona", sentenció.
Wornat fue testigo presencial de momentos dramáticos, como el velorio privado de Carlitos Junior: "Zulema nunca, jamás estuvo parada al lado del cajón, no vio el cadáver de su hijo, no lo quiso ver. Me abrazó y me dijo: 'Me lo mataron al chancho, Olguita, me lo mataron, yo te dije que lo iban a matar'", relató.
Olga Wornat no duda en definir los años '90 como "una época muy oscura, donde la trilogía mafia-política-crimen fue el eje de sus dos mandatos", y recordó algunos de los episodios más trágicos de esa década:
La voladura de la fábrica de Río Tercero,
El atentado que terminó con la muerte de Carlitos Menem Junior,
La caída del helicóptero en el campo de polo con militares involucrados en tráfico de armas,
La corrupción estructural,
El surgimiento de la pobreza estructural y la aparición de los cartoneros.
"En la Argentina la clase media se cayó al abismo. No es una comedia, no es el show de Carlos Menem. Y en la serie todo era fiesta. Todo no era fiesta", enfatizó.
A su vez, la periodista subrayó la obsesión que Menem tenía con el poder: "Tenía una visión casi monárquica. Amaba el poder. Le gustaba compararse con Napoleón, con Luis XIV, amaba la película El Padrino", y remarcó que su liderazgo era silencioso pero implacable: "Cuando tenía que tomar una decisión, se iba a caminar por los jardines de Olivos. La tomaba solo, no consultaba a nadie y no daba marcha atrás".
Frente a comparaciones con la actualidad política, fue contundente: "Son dos épocas distintas. Menem jamás insultó a nadie. Jamás insultó a una mujer. Si estaba enojado, se lo guardaba. El presidente actual es un offside que le fallan bastantes neuronas porque insultar a un niño autista nunca en la vida se lo hubiera permitido. Menem era querido, tenía carisma, alzaba a los niños más pobres, recorría los barrios más humildes, entraba a los ranchos, abrazaba a las mujeres, los hombres, era muy sencillo en ese aspecto, nada que ver con este".
La escritora concluyó destacando que su mirada no es la de una opinadora externa, sino la de una protagonista involuntaria de un capítulo central del poder argentino: "Para mí fue un privilegio haber sido parte de esa historia, ser parte y no hablar desde afuera. Yo hablo por lo que vi, presencié, escribí e investigué".