La Cámara de Diputados se prepara para una jornada de alta tensión política. En lo que se define como una semana crucial para el Gobierno en el tratamiento de la Reforma Laboral, el Poder Ejecutivo tomó la decisión estratégica de retirar el polémico artículo 44 del proyecto.
Esta modificación, que buscaba alterar el régimen de haberes por enfermedades y accidentes inculpables, representaba el principal escollo para los bloques "dialoguistas".
Al ceder en este punto, la gestión de Javier Milei busca garantizar los votos necesarios para que la iniciativa regrese al Senado y sea ley antes de la apertura de sesiones ordinarias de marzo, una inexplicable obsesión de la Casa Rosada, aunque se supone con fundamento que se persigue mostrar un triunfo importante para el Presidente.
Pero a partir del error incomprensible de incluir el famoso artículo, la oposición y la CGT ganaron un espacio inesperado que cada parte quiere capitalizar a su modo.
Semana crucial para el Gobierno y el desafío de Martín Menem
Para el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, el escenario se ha transformado en un verdadero "dolor de cabeza" logístico y político.
La necesidad de asegurar el quórum este jueves 19 de febrero ha obligado al riojano a una negociación minuciosa con los gobernadores de Salta, Tucumán y Catamarca.
Desde el entorno parlamentario del oficialismo, la senadora Patricia Bullrich reconoció la marcha atrás al afirmar que "tuvimos un error porque la ley original no distingue entre enfermedades".
Esta rectificación no es menor: el texto, de ser aprobado con cambios, deberá volver a la Cámara Alta para su sanción definitiva.
"Nadie elige accidentarse o enfermarse; tenemos la obligación de dar certezas", advirtieron desde el bloque Innovación Federal, marcando la pauta de que el apoyo no será un cheque en blanco.
Escenario de parálisis y negociación
Pese a la eliminación del conflicto por las licencias médicas, la Confederación General del Trabajo (CGT) aprovechó para argumentar que el proyecto sigue siendo lesivo, y ahora también cuestiona el nuevo fondo de cese laboral y las limitaciones al derecho de huelga en servicios esenciales.
Para Menem, el reto es doble: lograr que los diputados lleguen al Palacio Legislativo en medio de una jornada sin transporte público y evitar que la presión sindical desmorone los acuerdos alcanzados con el PRO y la UCR.
Expectativa por la palabra de la CGT: ¿habrá paro este jueves?
Mientras el oficialismo cuenta voluntades en los pasillos, todas las miradas se posan hoy sobre la sede de la calle Azopardo. Es que pese a la eliminación del polémico artículo sobre licencias médicas, el clima de confrontación no cede.
La cúpula de la CGT ha convocado a una conferencia de prensa para este miércoles a las 11, donde los líderes del triunvirato explicarán los motivos técnicos y políticos que fundamentan la convocatoria a un nuevo paro general.
Por su parte, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que nuclea a gremios de la CGT y ambas CTA, ya confirmó que se movilizará el jueves desde el mediodía hacia las puertas del Congreso.
Al respecto, Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, fue tajante sobre la modalidad de la protesta: "El paro se va a hacer sentir en todo el país, pero no podemos quedarnos en la casa. Si no movilizamos, el Gobierno se hace un festín. Debemos seguir presionando".
El escenario ante una huelga inminente
La estrategia de "ceder para avanzar" que aplicó el Gobierno al retirar el artículo 44 se pondrá a prueba frente a una calle que amenaza con recalentar el clima legislativo.
Para el sindicalismo, la meta es clara: "Tenemos que garantizar que sea un paro activo", sentenció Aguiar, marcando que la pulseada por la reforma laboral se jugará tanto en las bancas como en la Plaza de los Dos Congresos.

