Cristina Fernández de Kirchner continúa su recuperación en el Sanatorio Otamendi de la Ciudad de Buenos Aires tras ser operada de urgencia el sábado por un cuadro de apendicitis con peritonitis. Si bien el hermetismo médico marcó la jornada del domingo, fuentes de su entorno íntimo aseguran que su estado de salud es bueno y que la evolución postoperatoria se desarrolla sin complicaciones, transmitiendo "tranquilidad" a su círculo político y familiar más cercano.
Expectativa por el alta y silencio oficial
A pesar de la falta de un nuevo parte médico oficial durante el fin de semana, las versiones extraoficiales cobran fuerza y apuntan a que la exvicepresidenta podría recibir el alta médica este mismo lunes. De concretarse la externación, regresaría de inmediato a su departamento de la calle San José al 1100, donde cumple prisión domiciliaria. La estrategia comunicacional del entorno parece indicar que no habrá nuevo comunicado hasta que se confirme o descarte efectivamente su salida del centro de salud.
En las puertas del sanatorio ubicado en Recoleta, un grupo de militantes mantiene una vigilia con banderas y mensajes de apoyo, un gesto que fue agradecido públicamente por su hijo, Máximo Kirchner. Cabe recordar que la intervención fue una cirugía laparoscópica realizada el sábado por la tarde tras confirmar dolores abdominales agudos, situación validada por la directora médica Marisa Lanfranconi.
Este episodio se suma a un historial clínico complejo que incluye una operación por colección subdural en 2013 y una histerectomía en 2021 en la misma institución. Mientras se aguarda la decisión final de los médicos, el foco público también permanece sobre su situación judicial, dada la inhabilitación perpetua y el uso de tobillera electrónica ratificados por la Justicia en el marco de la causa "Vialidad".