El desafío de la nueva Ley GIRSU y la realidad de los Basurales plantean un cambio de conciencia social y comprensión del problema, que en muchos casos termina en severos perjuicios a la calidad de vida de miles de personas, la contaminación y el daño medioambiental.
El Director de Gestión y Fiscalización Ambiental, Leonardo Fernández, inició la conversación con Círculo Político reconociendo la complejidad del problema de los residuos sólidos urbanos (GIRSU), destacando una verdad fundamental: "somos nosotros el problema ¿no Sí sin duda A ver eh parte de lo que lo que estabas comentando como introducción es es cierto Es cierto que arranca por casa".
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El director señaló que la legislación anterior, una ley que databa del año 92, era "muy antigua" y no contemplaba aspectos cruciales como "la economía circular" o "la formalización de los recuperadores urbanos".
Tras un relevamiento exhaustivo, la actual gestión decidió transparentar la situación real: "Hoy en total tenemos alrededor de macro basurales el número de 56 a 60". Fernández citó la frustración generada por inversiones ineficientes:
"En ese análisis económico financiero donde detectamos que habíamos invertido 44 millones de dólares en en este tipo de infraestructura... nos damos cuenta que en definitiva esa inversión no había no había sido exitosa".
La ineficiencia de estas gestiones tiene un costo social y ambiental directo, llevando a vecinos a estar "expuestos a ese basural a los incendios a los gases a los insectos roedores animales que que ocasionaba este basural". Además, se enfrenta la problemática cultural de que la gente tiende a tirar el residuo "donde está el pozo donde está la sequia donde está el cauce o donde está el río".
Formalización de los recuperadores urbanos
Uno de los pilares de la nueva normativa es la inclusión y dignificación de los trabajadores que viven de los residuos. La provincia busca ir más allá de la mera "inclusión" de los recuperadores urbanos. La modificación legislativa busca "llevar a cabo la formalización de este trabajo no solamente por las condiciones que deberían tener... condiciones de seguridad y higiene".
El objetivo es doble: formalizar la actividad y evitar que terceros se aprovechen de su labor: "Nosotros tendemos a consorciar los municipios... y a formalizar la tarea de la recuperación. (...) [Evitar] que use esta situación para para su interés personal aún así modificando los precios ¿no".
Fernández destacó el caso de éxito en Guaymallén, donde se cerró el basural histórico de Puente de Hierro. Los trabajadores de ese sitio "se están capacitando y ya están trabajando en una planta que ellos tienen de separación y tratamiento de reciclado". El modelo a seguir es que las cooperativas logren desarrollarse solas, bajo estándares de trabajo adecuados, como la cooperativa "Los Triunfadores" en Godoy Cruz, que ha logrado "entrar en el mercado y que no haya ningún pícaro que venga y los use".
Minería urbana y el valor de los residuos tecnológicos
Otro concepto fundamental en la gestión moderna de residuos es el valor intrínseco de los materiales descartados. En referencia a los residuos electrónicos y tecnológicos, Fernández explicó la creciente importancia de la "minería urbana":
"Hoy en día es denominado la minería urbana. La minería urbana básicamente consiste justamente en en el aparato en el teléfono en el televisor o en un CPU tenemos cobre digo y tenemos diferentes tipos de materiales que que se pueden vender".
La provincia cuenta con actores específicos en este campo, como la empresa Reciclar, dedicada a la minería urbana, y la cooperativa Traperos de Maus, que trabaja con un perfil más social, retirando residuos y reintegrándolos a la economía circular.
En este marco, la Economía Circular se define como el proceso por el cual a los residuos, "en vez de tirarlos les podemos sacar un valor y tienen un valor ¿no". Este concepto se potencia con la reutilización (reusar sin H), que es tan importante como el reciclaje:
"El hecho de de reutilizar es justamente esto, este artefacto que yo lo recibo, en vez de sacarle el plástico de sacarle el metal de sacarle lo que necesite para poder revender, lo voy a reutilizar".
Un ejemplo exitoso de reutilización es Junín Punto Limpio, donde se trituran plásticos (PET) y se mezclan para hacer "ladrillos ecológicos" e incluso "postes para la viña".
GIRSU como política de Estado
La nueva legislación provincial busca asegurar una política de Estado que no dependa de los cambios de gestión municipal. Para ello, se ha adaptado un articulado donde los municipios deben presentar "planes ambientales anuales al Ministerio de Energía y Ambiente". Estos planes requieren coherencia con el plan provincial de residuos y deben ser aprobados a nivel político y técnico.
Fernández concluyó enfatizando que esta nueva metodología es crucial, ya que "los cambios se inician con las con las decisiones políticas".

