Renovación en la CGT: Disputa de nombres y cargos para enfrentar la "Reforma Laboral 2.0" de Milei
El Congreso cegetista se celebrará el 5 de noviembre en Obras Sanitarias, con final abierto sobre si la conducción será colegiada o si volverá la figura de un secretario general único.
La CGT se encamina a renovar su conducción en medio del clima electoral y con la resistencia a la reforma laboral anunciada por el Gobierno de Javier Milei como punta de lanza. En este contexto, los sindicalistas debaten intensamente si mantener la conducción vía triunvirato o si se volverá a elegir un secretario general que pueda expresar una síntesis de la central obrera.
El congreso cegetista está programado para el 5 de noviembre en el estadio Obras Sanitarias. El encuentro tiene un "final abierto", ya que no se puede asegurar si será exprés o si los jefes sindicales permanecerán reunidos durante todo el día para anunciar su decisión en la tarde o noche, como si fuera una "revelación vaticana".
Con Héctor Daer retirado de la contienda tras cumplir dos períodos consecutivos en el triunvirato, los representantes de los diversos sectores están disputando los apoyos necesarios para ocupar lugares en la mesa de Azopardo. La expectativa general es que, tras la nueva reforma laboral esbozada por el presidente Milei, la central obrera adopte una postura más radicalizada contra el Gobierno.
Candidatos y el debate por el unicato
Entre los nombres que resuenan como posibles nuevos triunviros se encuentran Jorge Sola, actual vocero de la CGT y jefe del gremio del Seguro, alineado con Daer; Cristian Jerónimo, titular del Sindicato del Vidrio; y Maia Volcovinsky, secretaria adjunta del gremio de Judiciales.
Jerónimo se postula como referente de la juventud en el universo sindical, y fuentes del gremialismo señalan que está "haciendo campaña como uno de los triunviros". Este dirigente, que representa el "trasvasamiento generacional", cuenta con el apoyo de entre 30 y 40 gremios confederados, incluyendo la Unión Ferroviaria que lidera Sergio Sasia. Sasia, sin embargo, es resistido dentro de la central debido a su relación de diálogo con el Gobierno.
Existe una fuerte duda sobre si la renovación replicará el modelo de conducción colegiada. Dirigentes como Sola y Juan Carlos Schmid —ex triunviro y jefe de la CATT— buscan volver al unicato. Este modelo de un solo líder fue ejercido históricamente por figuras como José Ignacio Rucci, Saúl Ubaldini o, incluso, Hugo Moyano.
Según trascendió, si no se logran acuerdos respecto a este punto, los sectores más combativos no descartan presentar listas propias de congresales para que la conducción de la nueva CGT se elija a través del voto de los afiliados.
Reparto de secretarías y la resistencia "machirula"
Más allá de la danza de nombres en la cúpula, las mayores discusiones se centran en el reparto de las secretarías entre los sectores denominados "Gordos" y los "independientes". El objetivo de este intercambio de cargos es mantener el "status quo" necesario para negociar la reforma laboral en mejores condiciones.
En este pulso interno, Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA, intenta mantener su posición como secretario de Relaciones Internacionales (una suerte de "canciller" de la CGT). Por su parte, Juan Pablo Brey, de Aeronavegantes, pugna por la secretaría gremial, mientras que Abel Furlán, jefe de la UOM y cercano al kirchnerismo, reclama la secretaría del Interior.
En cuanto a la posibilidad de incluir a una mujer en el triunvirato, sectores consultados por esta agencia descartaron esa opción, llegando a tildar a la central obrera de "machirula". No obstante, esta opinión no descarta completamente las opciones de Maia Volcovinsky o de Vanesa Siley, diputada nacional por Unión por la Patria (UxP), dirigente de Judiciales de la Ciudad y muy cercana a Cristina Kirchner.
El eje de la disputa: La reforma laboral 2.0
La nueva conducción de la CGT se está armando como una estructura de poder diseñada para resistir y negociar la "reforma laboral 2.0". El presidente Milei anunció que esta reforma se impulsará después de las elecciones, e incluiría flexibilizaciones como nuevas formas de contratación y "libertad" de moneda para los contratos laborales. Estas medidas fueron ratificadas por el Gobierno en el coloquio de IDEA la semana pasada.
En contraposición a la flexibilización, el saliente Héctor Daer ya advirtió públicamente que "La primera reforma laboral tiene que ser bajar la jornada laboral de los trabajadores". Este escenario incierto impulsa la búsqueda de nuevas ideas y caras dentro del mundo sindical.