El pasado viernes, el Gobierno venezolano informó el procesamiento del gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo por intento de "desestabilización" y "vinculación a acciones terroristas". En este contexto, el programa Sin Verso, de Ciudadano.News, entrevistó a Luis María Nielsen, abogado especialista en relaciones internacionales, para entender la trama y los detalles de la detención.
"La información que tenemos es que el gendarme Gallo fue a visitar a su pareja, María Gómez, periodista deportiva venezolana, que estaba desde hace siete meses aproximadamente en Venezuela tras vivir en Argentina. Habría ido a visitar a su hijo de 2 años que tienen en común. Por eso, Gallo tomó un vuelo en la aerolínea Copa desde Santiago de Chile hasta Bogotá y se dirigió por tierra hacia Cúcuta, donde ingresó a Venezuela por el puente internacional el 8 de diciembre", comenzó el abogado especialista en relaciones internacionales.
-¿En la condición de gendarme, a quién tiene que pedir autorización?
-Es uno de los puntos que está en debate. Gallo había pedido licencia ordinaria, lo que no tenemos constancia es que el Ministerio de Seguridad de la Nación haya informado que un gendarme argentino, más allá que tuviera licencia y fuera como un civil, haya informado a las autoridades de Venezuela que iba a estar allí. Su caso nos toca fuerte porque somos argentinos. Según la ONG Foro Penal, hay otro estadounidense, 4 colombianos, 13 ecuatorianos, 12 españoles y ciudadanos provenientes de Guyana, Perú, México, Uruguay que están en las mismas condiciones. Con lo cual hay un tema central que se debería alertar a toda la población argentina y es que en estas situaciones hay que desaconsejar viajar a Venezuela. Porque pueden llegar a ser tomados como una especie de rehenes políticos para fortalecer una narrativa del gobierno venezolano y naturalmente buscar el enemigo externo, que siempre se busca.
-Javier Milei y su relación con Venezuela...
-Milei no tiene una política exterior seria, toma decisiones sin consultar con las personas que conocen sobre diplomacia, relaciones exteriores y las consecuencias las terminan pagando el gendarme Gallo. Estas cuestiones de Milei que agrede no solo al presidente de Brasil, sino el presidente de Chile, Uruguay, que algunos puede sonarle gracioso, pero tarde o temprano en materia de política internacional estas cosas se pagan.
-Supuestamente, Gallo había recibido una carta de bienvenida para poder ingresar a Venezuela, ¿eso no un pase libre para entrar sin problemas?
-Según información, Gallo inició todos los trámites migratorios para ingresar a Venezuela. Incluso hasta pagó tasas relativas a su realidad de visitantes del país. Por eso, está la discusión respecto de si es un gendarme y puede o no o debería haber el gobierno avisado para haberlo cuidado.
-¿Pero normalmente se avisa?
-Pasa que hay una condición excepcional, es Venezuela, no el pueblo venezolano, pueblo hermano de Argentina. El problema es que estamos en presencia de un régimen que no es democrático, donde no impera el Estado de derecho. Tanto las detenciones como las liberaciones en Venezuela son absolutamente arbitraria, carecen de legalidad, no hay un proceso razonable en el medio e incluso se han violado ciertas claves de la Convención de Viena sobre cuestiones básicas.
No tiene la posibilidad ni siquiera Gallo de acceder a un abogado de parte, sino que tiene un defensor oficial asignado por el Estado venezolano, con lo cual es un tema muy delicado. Ha habido equivocaciones fundamentalmente por parte del Ministerio de Seguridad de Argentina, que no lo ha protegido a Gallo antes de viajar.
-¿Hubiese pasado esto con un Gobierno peronista?
-Eso es contra fáctico, no lo sé. Hubo algunas gestiones por parte de Óscar Laborde, exembajador argentino en Venezuela, pero también bastante desprolijo todo, porque si Laborde podía hacer gestiones, quien debe convocarlo o a quien debe ofrecerle sus gestiones, Laborde es a la cancillería. Debemos dejar las diferencias a un costado y trabajar juntos para la liberación de Gallo, que al fin y al cabo es lo único que importa.
-Pero todo deja en evidencia las mezquindades de la política...
-Totalmente, pero también es cierto que hay personas que son profesionales en relaciones internacionales y diplomáticas que pueden trabajar sin ningún tipo de problemas con ideologías eventualmente opuestas.
