El Gobierno nacional ha puesto primera a fondo para consolidar la reforma laboral, una pieza que consideran el motor indispensable para que el crecimiento macroeconómico se traduzca en trabajo genuino.
Tras un diciembre de intensos debates, el tratamiento en el plenario del Senado tiene fecha confirmada para el 10 de febrero.
En la Casa Rosada aseguran que el proyecto no busca quitar derechos, sino otorgárselos a quienes hoy están fuera del sistema. "Queremos que contratar deje de ser un riesgo para las pymes y pase a ser una oportunidad de crecimiento", señalaron al respecto fuentes oficiales cercanas a la redacción del texto.
Reforma laboral: modernización y alivio para el sector productivo
El corazón de la propuesta radica en la creación del Fondo de Cese Laboral (FAL), un sistema inspirado en el modelo de la construcción que otorgará previsibilidad a las empresas y liquidez a los empleados. Además, el proyecto incluye la eliminación de multas por falta de registro, un incentivo directo para que los empleadores formalicen su plantilla.
Frente a la resistencia de algunos gobernadores por la caída en la coparticipación que generaría la baja en el Impuesto a las Ganancias, el Ejecutivo se muestra abierto a compensaciones fiscales.
"Estamos sanando la economía; el equilibrio fiscal es innegociable, pero el federalismo también es una prioridad", afirman desde los despachos gubernamentales mostrando un giro pragmático.
El "equipo de consenso": roles clave para la victoria legislativa
Para garantizar los votos de los indecisos y sectores dialoguistas, el oficialismo ha desplegado una estructura táctica de alto nivel.
Diego Santilli, como articulador con el interior, el ministro ya inició una gira por provincias como Chubut, Chaco y Mendoza. Su rol es "abrir la caja" de soluciones para los gobernadores y asegurar que el apoyo regional sea total.
En tanto, desde el Senado, la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, lidera la defensa del proyecto. Su función es evitar fugas en el PRO y blindar el dictamen ante los embates de la oposición.
Por su parte, en la Cámara de Diputados Martín y Lule Menem operan la "rosca" política. Mientras Martín gestiona los tiempos institucionales, Lule se encarga de la negociación personalizada con legisladores territoriales que buscan beneficios específicos para sus distritos.
La oposición "dura" y el desafío sindical
Mientras los gremios de la CGT planean movilizaciones para el cierre de enero, la oposición más extrema -el kirchnerismo y la izquierda- ya ha adelantado su rechazo total, calificando la iniciativa de "flexibilización".
Sin embargo, el Gobierno confía en que la sociedad apoya el cambio. "El modelo anterior nos dejó 50% de informalidad; persistir en el error sería una traición al mandato de las urnas", sentenciaron voceros del bloque oficialista.
Con este enfoque, el Ejecutivo busca transformar el sistema laboral argentino en uno de los más competitivos de la región para este 2026.