La Cámara de Diputados aprobó con 135 votos la Reforma Laboral, marcando un hito que los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa no lograron alcanzar. En Sin Verso, el analista Carlos Germano, asegura que este avance se explica por un sindicalismo profundamente desprestigiado y una realidad social donde el 50% de la informalidad laboral ha dejado de sentirse representada por las viejas estructuras gremiales.
La ley, que ahora pasa al Senado, busca adaptarse a un mercado de trabajo fragmentado. El contexto actual difiere de las crisis de 1983 o 2000; hoy, la urgencia económica pesa más que la resistencia de los sindicatos en la calle.