Reforma laboral: ¿Fin del trabajo remoto regulado?
El Gobierno enviará al Congreso un proyecto para derogar la Ley de Teletrabajo. Conocé cómo impactará en la desconexión, el pago de gastos y los contratos actuales si se aprueba.
El presidente Javier Milei convocará a sesiones extraordinarias en el Congreso para tratar reformas estructurales, destacándose el Proyecto de Modernización Laboral. Un borrador oficial difundido recientemente confirma la intención del Ejecutivo de eliminar varios regímenes especiales, incluyendo la derogación total de la Ley de Teletrabajo (N°27.555).
La noticia enciende las alarmas sobre el futuro de la modalidad "home office" en Argentina. Es fundamental aclarar que, en principio, quienes fueron contratados bajo la vigencia de la ley actual deberían mantener sus derechos y obligaciones adquiridos. No obstante, el cambio de paradigma legal impactaría de lleno en las futuras relaciones laborales y contrataciones.
¿Qué pasa con el homeoffice a partir de la reforma laboral?
Del derecho adquirido a la negociación individual
Si se aprueba la reforma tal como está planteada, los nuevos vínculos laborales se regirán exclusivamente por la Ley de Contrato de Trabajo general (N°20.744). Esto implica que el teletrabajo dejaría de tener un marco legal específico y pasaría a ser una condición a negociar libremente entre partes, perdiendo los pisos mínimos de protección que hoy garantiza la norma.
Con la derogación, desaparecerían obligaciones explícitas para el empleador como la compensación de gastos por conectividad y energía, el derecho estricto a la desconexión digital y la reversibilidad (la opción de volver a la presencialidad si el trabajador lo solicita). Actualmente, la ley prohíbe contactar al empleado fuera de hora y obliga a proveer herramientas, puntos que quedarían sujetos al acuerdo individual.
Asimismo, el proyecto prevé modificar el artículo 66 de la Ley de Contrato de Trabajo. Esto daría más margen al empleador para realizar cambios en la modalidad de prestación, siempre que no causen perjuicio material o moral. En resumen, el teletrabajo dejaría de ser un régimen protegido para integrarse a la ley general, cambiando las reglas de juego para el empleo híbrido.