El clima en Senado de la Nación es de una vigilia frenética. Esta tarde, desde las 15:00, la reforma laboral será el epicentro de una pulseada política que definirá el oxígeno legislativo de La Libertad Avanza para el resto del año.
La senadora Patricia Bullrich, en su rol de jefa de bloque oficialista, se verá las caras con los diez representantes de la Unión Cívica Radical (UCR).
El objetivo es quirúrgico: blindar el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y evitar que las modificaciones propuestas por la oposición dialoguista terminen desnaturalizando la esencia de la norma.
Reforma laboral: el pulso de Bullrich con los senadores radicales
Bullrich llega a la mesa con una premisa de hierro: "No podemos permitir que el miedo al cambio frene la modernización que los trabajadores necesitan", deslizó la legisladora a su círculo íntimo antes de ingresar al despacho.
Sin embargo, la UCR, comandada por Eduardo Vischi, no planea entregar un apoyo a libro cerrado. Los radicales exigen una "cláusula PyME" que diferencie las obligaciones de las pequeñas empresas frente a las grandes corporaciones, además de insistir en que la educación sea declarada servicio esencial para limitar el alcance de las medidas de fuerza gremiales.
El puente de Santilli con los gobernadores
Mientras Bullrich batalla en los pasillos del Senado, el despliegue oficialista se completa con el "operativo clamor" federal.
En las últimas horas, se destacaron los esfuerzos de Diego Santilli para conseguir el apoyo de los gobernadores dialoguistas. El dirigente ha recorrido provincias clave como Entre Ríos y Salta, logrando compromisos verbales de mandatarios como Rogelio Frigerio y Gustavo Sáenz.
"Estamos tendiendo puentes para que el cambio sea sostenible en el tiempo y cuente con el respaldo de las provincias", señalaron desde el entorno de Santilli, quien actúa como el nexo vital para que la presión de los gobernadores incline la balanza de los senadores que todavía dudan en levantar la mano.
Los puntos de fricción y el riesgo fiscal
El nudo gordiano de la discusión sigue siendo el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la reducción de contribuciones patronales.
El Gobierno ofrece una baja en la alícuota de Ganancias del 35% al 31,5% para seducir al sector empresario, pero la UCR mira con recelo el impacto en las arcas de la ANSES.
Según proyecciones técnicas, el costo fiscal de la medida podría alcanzar el 1,2% del PBI, una cifra que preocupa a los sectores que temen un desfinanciamiento del sistema previsional en el mediano plazo.
Un camino hacia el consenso
A pesar de las asperezas, en la Casa Rosada hay un optimismo moderado. La capacidad de negociación de Bullrich y el tejido territorial de Santilli parecen ser la combinación necesaria para unificar criterios.
Si esta tarde se logra pulir la letra chica sobre las multas por informalidad y los períodos de prueba, el oficialismo podría obtener el dictamen de mayoría la semana próxima.
El éxito de esta tarde marcará si el Gobierno logra finalmente blindar su reforma más ambiciosa o si deberá enfrentar un nuevo revés en el recinto.

