El próximo 31 de diciembre marca el vencimiento de los Chachos, la controvertida cuasimoneda implementada por el gobernador riojano Ricardo Quintela, también figura en ascenso dentro del PJ nacional. Este instrumento financiero, formalmente denominado Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), fue lanzado en julio con el objetivo de dinamizar la economía provincial frente a las restricciones presupuestarias provenientes de Nación. Sin embargo, su continuidad para 2025 permanece incierta.
Cuando se le consultó recientemente sobre el futuro de los Chachos, Quintela esquivó una definición clara: "No está decidido". Según la ley 10.703, los bonos tienen vigencia hasta el 31 de diciembre de 2024, lo que significa que, salvo un anuncio oficial en los próximos días, deberían salir de circulación al cierre del año.
Un debut polémico
La emisión de los Chachos fue aprobada por la legislatura riojana a principios de 2024, aunque recién comenzaron a circular en julio. La iniciativa buscaba mitigar las dificultades financieras de la provincia y estimular el mercado local, permitiendo que los bonos fueran utilizados para la compra de bienes en comercios adheridos, así como para el pago de impuestos y servicios provinciales.
El programa permitió la emisión de 22.500 millones de pesos, pero con una importante restricción: solo un 30% de estos recursos podía destinarse al pago de salarios públicos. Esta limitación, junto con su carácter temporal, generó tanto apoyos como críticas dentro de los sectores económicos y políticos.
En el ámbito nacional, los Chachos no fueron bien recibidos. El presidente Javier Milei criticó duramente la iniciativa al momento de su implementación: "Bienvenidas las monedas provinciales a la competencia. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en el pasado, dejo en claro que no serán rescatadas por el Gobierno Nacional". La declaración buscó marcar distancia respecto a los rescates financieros que habían caracterizado épocas de crisis económicas anteriores en el país.
Un final que aún no está escrito
La provincia anunció recientemente el pago de un bono extraordinario de 50 mil pesos a los empleados estatales, pero aclaró que el mismo será abonado exclusivamente en pesos argentinos. Esta decisión tiene un doble propósito: evitar el pago del 17% de interés que debe afrontarse en diciembre a los tenedores de los BOCADE y reducir la presión sobre las finanzas provinciales que podrían generar solicitudes masivas de rescate de los bonos.
Quintela, no obstante, dejó abierta la puerta para un posible regreso de los Chachos en febrero de 2025, aunque no brindó mayores detalles sobre bajo qué condiciones podrían reintroducirse.
Impacto y cuestionamientos
Desde su implementación, los Chachos se convirtieron en un tema de debate tanto en La Rioja como a nivel nacional. Sus defensores destacan que la cuasimoneda ayudó a movilizar el comercio local en un contexto de restricciones presupuestarias y falta de financiamiento externo. Sin embargo, los detractores advierten sobre los riesgos de estas medidas en términos de credibilidad fiscal y sostenibilidad económica.
Por otro lado, la emisión limitada y su falta de aceptación fuera de la provincia han restringido su impacto real, relegando a los Chachos a un papel marginal en la economía riojana. Además, la incertidumbre sobre su continuidad ha generado preocupación en sectores comerciales y entre los tenedores de estos bonos, quienes temen perder valor si no se extiende su vigencia o se implementan alternativas claras.
El legado de los Chachos
Aunque su futuro es incierto, los Chachos representan un capítulo más en la historia de las cuasimonedas argentinas, herramientas que han surgido en distintas provincias en tiempos de crisis económica. La experiencia riojana, sin embargo, deja una lección clave: la necesidad de encontrar equilibrios entre la autonomía financiera provincial y la coordinación con el Gobierno Nacional, evitando así generar tensiones que puedan afectar la economía local.
A medida que se acerca la fecha límite, todos los ojos estarán puestos en el gobierno de Quintela para conocer si este experimento financiero tendrá una segunda etapa o quedará archivado como una solución de corto plazo frente a una coyuntura desafiante.
