El Ministerio de Seguridad, bajo la conducción de Alejandra Monteoliva, anunció un endurecimiento del Protocolo de Orden Público tras los incidentes frente al Congreso. Las nuevas directivas facultan a las fuerzas federales para realizar una revisión exhaustiva de mochilas en busca de líquidos inflamables o explosivos.
Además, se implementará una restricción sobre las banderas: se prohibirá el ingreso de palos o mástiles que puedan ser utilizados como armas caseras contra los efectivos. Estos controles se concentrarán en los principales accesos a la Ciudad y estaciones de tren, buscando neutralizar desmanes antes de que las columnas lleguen a los puntos de concentración.