Encuesta de Giacobbe y Asociados

Principales problemas de los argentinos: gana la corrupción por encima de la inflación

De mayo a octubre se ha modificado como la sociedad percibe sus principales problemas, y el trabajo muestra un ganador inesperado por encima del desempleo y los desvelos económicos

Por Martín Gastañaga

14 Noviembre de 2024 - 17:50

Javier Milei junto a su hermana Karina
Javier Milei junto a su hermana Karina

14 Noviembre de 2024 / Ciudadano News / Política

Un trabajo muy importante de una de las consultoras top de nuestro país sondeó, con datos cualitativos, las percepciones sobre diversos problemas, políticas y actores de la vida nacional, con resultados llamativos en algunos casos que invitan a un análisis más profundo de lo que revela el muestreo.

Jorge Giacobbe, analista político. Director de Giacobbe y Asociados Opinión Pública, lo analizó en diálogo con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7 y Ciudadano.news), y comenzó aludiendo a la imagen presidencial: "Lo que pudimos registrar en los últimos tiempos es que Milei había conseguido un pico de imagen positiva en mayo de este año, 59%, y después vinieron cuatro meses a la baja severos. Perdió 17% de imagen positiva y ahora este último mes rebotó y creció también un número significativo, 8%, entonces queda en 50,5% de imagen positiva, 40% de negativa, el resto es imagen irregular".

A la hora de buscar razones explicitó: "La pregunta es por qué, hay dos grandes ejes: por un lado, el rol de las promesas que hizo en la campaña y tratar de entender en qué medida la opinión pública consideran que están cumplidas o parcialmente cumplidos o no. Y por otro lado, el advenimiento de la Cristina en la escena".

 

Jorge Giacobbe
Jorge Giacobbe

 

Entonces, en un análisis más detallado, precisó: "Si vamos a las promesas de campaña nosotros medimos varias que se ordenan según escalones. Las tres más reconocidas con 44%, 42%, 41% de gente diciendo que ya está cumplida esa promesa son ordenar la calle, achicar el Estado y combatir la inflación. Es importante el número arriba de 40%, porque indicaría que si el cuarenta y pico porciento de la gente solamente por haber cumplido estas promesas lo vota en la elección del año que viene, con ese porcentaje puede emparejar lo que hizo Juntos por el Cambio en la elección legislativa, con lo cual vamos a comparar a ésta, la elección legislativa de hace 4 años; Juntos por el Cambio ganó con 42%. Así que, 42% es un número que no es 50%, 55% pero sigue siendo grueso, sobre todo ante la desorientación del sistema político".

Luego de esas cuatro ponderaciones, "hay otro escalón de otras cuatro promesas que están como en otro rango, otro nivel de aprobación: la idea de hacer el estado más eficiente 26%, de combatir el narcotráfico 22%, la famosa reactivación económica 19% y la de combatir la casta 18%. No son números que se parezcan al 40%", remarcó Giacobbe.

La promesa pendiente

"Y después hay un tercer escalón con una sola promesa que es la peor percibida, como que no se está cumpliendo que es la idea de que vayan los corruptos presos, una promesa potente de la campaña de Milei y que a mi criterio pesa mucho dentro de la estructura emocional de sus votantes, porque sus votantes vienen primero de la ofensa, de la construcción de que hay que cambiar todo porque los que han gobernado hasta ahora son los que convirtieron 75% de clase media en 60% de pobres, entonces hay que barrer con todo, poner un caballo de Troya lleno de trotyl dentro del sistema político y que explote, y los que hicieron esto tienen que pagar el pato", agregó, marcando un poco el clima de época y las razones del apoyo al Presidente. "Esto que era una promesa explícita de la campaña de Milei la opinión pública cree que está absolutamente atrasada entonces, hay tres goles que hizo, hay otros cuatro goles que parece están merodeando en la media luna del área pero todavía no son goles y hay otro que está absolutamente atrasado", ilustró.

 

"La corrupción mata, como pasó en Once, la corrupción son obras que no se hicieron, como pasó en La Plata" (De Sensi)
 

 

"Ahora, el gobierno explica que el repunte de este último mes de Milei tiene que ver con la reactivación económica y no es lo que me aparece en la encuesta, aparecen otras razones", aseveró.

"Hay que analizar también por algunas preguntas que he hecho, la reaparición de Cristina tiene un peso significativo a la hora de estimular los polos de una dicotomía, porque 48% de la opinión pública argentina se siente irritado tras la aparición pública de Cristina", añadió el entrevistado, aclarando que "hace un mes y medio cuando se picoteó con Milei, salí a preguntar: me irrita 48%, me entusiasma 25%, el resto es indiferencia. Entonces, este 48% se parece mucho más al 50%, entonces hay un poco de las promesas cumplidas, el gobierno les sigue sacando lustre, las sigue utilizando, facturando, pero también la vuelta de Cristina a la cancha enfervoriza a los dos polos. Los Kirchneristas, progresistas salieron de la depresión porque su héroe volvió a la escena política para el combate, entonces se sintieron envalentonados, y tras ese reverdecer del Kirchnerismo también se abroquelan aquellos que le quieren decir pará".

El voto joven

"Esta última elección, de los 35 años que tenemos en el mercado, se explica más por razones etarias respecto a las anteriores, que se han explicado más por razones económicas", indicó el sociólogo, aclarando: "es decir, esto está más para psicólogos que sociólogos y politólogos, por eso  no se entiende bien lo que está  pasando o cuesta una parte del análisis entender bien lo que está sucediendo. Vamos a dividir la población en tres rangos etarios, los menores de 30 años son los que trajeron a Milei hasta la oferta presidencial, menores de 30 años, preferentemente varones son los que sacaron a Milei de las redes sociales, lo pusieron primero en la góndola de la oferta electoral en Buenos Aires, y después lo impulsaron para la presidencia". 

Además, "Para los menores de 30 años Milei es una bandera y además, están enojados con todas las generaciones anteriores, que son los que le convirtieron un país en una desgracia que cuando salís de la casa de tus padres te espera con una patada entre los dientes. Entonces, desde lo emocional se entienden las razones, la lógica de pensamiento. Ahora insisto, los menores de 30 años no alcanzan para ganar una elección, tuvieron que buscar otro público".

Y ahí aparece otro elemento decisivo: "Se tuvieron que  aliar con el 25% que venía de votar a Juntos por el Cambio que es un público completamente diferente, es preferentemente mayor de 51 años y preferentemente mujer. A las mujeres al principio Milei les parecía como demasiado, muy violento entonces, ese público mayor de 50 años que arrancó votando otra cosa, le dijo no a Milei en las PASO, en la general cuando tuvo que definir entre Frankenstein y el hombre lobo decidió por Milei, pero eran los viejos meados a los cuales los jóvenes habían insultado en la primera instancia, y les tuvieron que ir a pedir disculpas  y el apoyo para votar en contra". 

 

Cristina Fernández y Alberto Fernández, dos de las pensiones vitalicias más cuestionadas.
Cristina Fernández y Alberto Fernández

 

De ahí la complejidad del escenario: "Este 50%, 55% que estamos analizando hay que tener siempre en cuenta que no es la misma cosa, sino son dos públicos distintos que tienen edades, momentos vitales diferentes y por ende, responden distinto", subrayó Giacobbe, "y en el momento en que se descompongan o cuando le flaquean las piernas respecto del entusiasmo lo hacen con diferentes síntomas y en tiempos distintos. Al menor de 30 años en Argentina le es fácil decir soy liberal y me banco la crisis, porque viven de otro, viven de los padres, el 80% de los menores de 30 años viven con los padres; entonces, es fácil decir soy liberal si la boleta de la luz y el gas la paga tu papá".

"Ahora, los mayores de 51 años no, porque dónde está una persona que tiene más de 50 años, o están en el momento final de su etapa productiva o está directamente en la jubilación, cuando la soga en el cuello le aprieta demasiado se da vuelta y a quién le pide ayuda, a los hijos que están en el rango de los 30-50 que votaron preferentemente al Kirchnerismo y que están en el momento vital donde pagás más cuentas porque estás manteniendo hijos, tratando de crecer, entonces, no tienen dónde caerse muertos", remarcó.

Lo que lleva a explicar la caída de popularidad y luego la nueva suba: "En esa caída del 17% que ahora repuntó pero que fue muy severa de estos cuatro meses fue una caída que se dio en mayores de 50 años y femeninos, este público que no tiene la misma adhesión con Milei que con el otro. ¿Ahora se volvió a entusiasmar?, si, ¿ahora se volvió a asustar con la salida de Cristina?, sí, ¿ahora volvió a imagen positiva una parte?, sí, volvió una parte pero hay que entender que ese público irá y vendrá dependiendo de cómo le aprieta la soga en el cuello".

Es el sufrimiento, estúpido

Un modo cómodo de pensar las adhesiones políticas pasa exclusivamente por el bolsillo. El "es la economía, estúpido" de Bill Clinton en Estados Unidos entonces parece haber virado hacia otro lado: "Lo que creo hay que tratar de entender para ver el proceso Milei es cómo funciona el dolor, no los ingresos, y es un tema complejo, desde que se sentó Milei estoy consultando a todo tipo de profesionales que ejercen alguna tarea donde le tienen que producir dolor a los demás, un ginecólogo, una persona que trata adicciones, una persona que comandó un batallón en la guerra, porque hay una población -que no tiene que ver con los ingresos, si son empleados públicos o privados, si están abajo en la pirámide económica o arriba- que tomaron la misma decisión, que es que esto tiene que cambiar. Hay que tratar de entender para entender el proceso Milei es dónde está la frontera de dolor tolerable de cada una de las personas, porque el racional alcanza para construir una esperanza, pero no alcanza para llegar hasta el final".

"Hay que entender que para el dolor el yo es el que te sostiene en el esfuerzo, y no todos los días está de la misma manera. Mucha gente que quiere cambiar este país se embarca en un esfuerzo que no sabe si lo puede continuar, si lo puede bancar, lo único que puede tener es esperanza, y a medida que va pasando el tiempo el dolor se va acumulando y un día se rompe. Eso estoy tratando de estudiar y no tiene que ver con nada ideológico. El consumo de la política no es ideológico, está maquillado de ideológico, tiene careta de ideológico pero es emocional. Tenemos que entender que hay un grupo de gente que quiso cambiar porque cree que todo lo anterior fracasó, se llama liberalismo como se podría haber llamado de cualquier otra manera, si funciona lo van a sostener y sino en algún momento se agotará y se va a caer", concluyó. 
 

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