Las causas lo delatan

¿Por qué Alberto Fernández intenta culpar al Gobierno por una denuncia que nació en su propio celular?

En un desesperado intento por eludir la Justicia, el expresidente Alberto Fernández ensaya una victimización que choca de frente con la cruda realidad de los expedientes.

Por José Urrutia

La relación entre Alberto Fernández y Fabiola Yáñez se convirtió en un infierno para ella. (Imagen: archivo web)

El exmandatario peronista Alberto Fernández ha decidido que su mejor defensa es el ataque, aunque los blancos elegidos parezcan más una cortina de humo que una respuesta jurídica sólida. 

Mientras las pruebas se acumulan en el caso en que se lo investiga por actos de violencia de género contra su expareja, Fabiola Yañez, el dirigente peronista sostiene que es víctima de una "operación armada" por el actual Gobierno

Sin embargo, los hechos lo delatan: la causa que lo tiene contra las cuerdas no nació en un despacho oficialista, sino en el peritaje del teléfono de su propia secretaria, María Cantero

Fue allí donde los chats con Yañez revelaron un calvario de violencia que el expresidente ahora pretende reducir a una conspiración política.

La verdad detrás de la denuncia contra Alberto Fernández

¿Quién lo denunció en realidad? La respuesta es simple: fue la propia exprimera dama quien, tras la filtración de imágenes y mensajes que ella misma había enviado a Cantero buscando auxilio, decidió romper el silencio ante el juez Julián Ercolini

La información no fue "plantada" por la inteligencia actual; surgió de la investigación por la Causa Seguros, donde se investiga una caja de comisiones millonarias direccionadas hacia brokers amigos, en la que está al parecer muy comprometido.

Como señalan fuentes judiciales con acceso al expediente, el hallazgo fue "casual", derivado de una investigación por corrupción. 

"Me pegó una patada en la panza sabiendo que puedo estar embarazada", rezaba uno de los mensajes de Yañez que desataron el escándalo. 

Ante la contundencia de las fotos que mostraban a la exprimera dama con moretones, Fernández optó por el manual de la negación, afirmando que "todo es falso" y que se trata de un hostigamiento mediático-judicial.

Una estrategia para desviar la atención

No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que la dureza de su discurso de victimización parece tener un objetivo claro: desviar la mirada de sus múltiples frentes judiciales

Además de la causa por violencia de género, el expresidente enfrenta procesamientos firmes por negociaciones incompatibles con la función pública

El cinismo de quien "puso fin al patriarcado" desde el atril pero era denunciado en la intimidad de Olivos, queda expuesto ante una sociedad que ya no compra teorías conspirativas

La Justicia no opera en este caso. La Justicia, simplemente, llegó a su puerta a través de sus propios rastros digitales.