El escenario político argentino atraviesa un momento bisagra. Con Cristina Kirchner fuera de la arena electoral, el peronismo se encuentra ante uno de los desafíos más complejos de su historia reciente: encontrar una figura capaz de unificar al movimiento y disputar el poder con legitimidad y transversalidad.
En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), el politólogo y sociólogo Agustín De Marco ofreció un análisis profundo sobre la actual coyuntura. Para él, lo que ocurre es mucho más que una transición: "Argentina está atravesando un hito histórico político, que es la reconversión del peronismo. No es la primera vez que el peronismo se reconvierte; es un partido con historia e impronta, una máquina electoral, con gran oficio político, capaz de leer inteligentemente qué quiere el electorado", señaló.
Sin embargo, a diferencia de otras etapas, hoy no hay una figura visible que organice internamente al espacio. Desde el regreso de la democracia en 1983, las internas del peronismo funcionaron como brújula política y generaron liderazgos capaces de marcar el rumbo. Hoy, esa dinámica parece haberse quebrado.
Cristina Kirchner ya no es candidata, pero sigue siendo, según De Marco, una referente desde lo simbólico. "Ahora pasa a ser causa, símbolo. Desde ese lugar, la militancia está muy atenta a cuál será el designio sucesorio. La calidad de su decisión política será determinante en el camino que tome el peronismo", remarcó el especialista.
Ese lugar simbólico no garantiza el orden interno, y la incógnita por el nuevo liderazgo está más vigente que nunca. El nombre de Máximo Kirchner, si bien aparece en el radar, no logra reunir el respaldo suficiente: "No ha tenido gestos de liderazgo que lo posicionen como conductor del movimiento. El peronismo no lo ve como alguien que pueda transversalizar y unificar. El próximo liderazgo deberá surgir de un acuerdo amplio entre todos los sectores del peronismo", explicó De Marco.
¿Axel Kicillof como alternativa?
Frente a este vacío de poder, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece como una figura con proyección. De Marco analizó su posicionamiento en clave estratégica: "No fue un desplante que no haya ido a la reunión del PJ después del fallo contra Cristina, pese a que sí estuvo en su casa ese mismo día. Lo interpreto como un movimiento táctico: si alguien puede disputar el descontento interno y unificar al peronismo, tiene que ser alguien que necesariamente polarice con Cristina", afirmó.
Kicillof reúne varios atributos: capacidad de gestión, nombre propio, independencia y legitimidad. Para De Marco, esa combinación lo convierte en el único dirigente con chances de disputar liderazgo dentro del espacio.
Más allá de los nombres, lo que está en juego es el dominio del campo discursivo. El oficialismo actual ha logrado imponer una narrativa con fuerza y coherencia, y el peronismo necesita construir una alternativa a la altura. "Lo importante acá es la narrativa. Hoy el oficialismo domina el discurso público y para enfrentarlo se necesita una narrativa con impronta similar", concluyó el politólogo.

