El Gobierno de Javier Milei está a punto de dar un golpe de timón en la política de seguridad nacional. Fuentes del Ejecutivo confirman que el Presidente se encuentra afinando los últimos detalles de un decreto que ampliará significativamente la injerencia de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interior. La normativa, que se publicará en breve en el Boletín Oficial, reconfigurará la Ley de Defensa, devolviendo a los militares tareas como la vigilancia fronteriza y la protección de infraestructuras estratégicas.
El ministro de Defensa, Luis Petri, señaló que la medida busca "redoblar esfuerzos en la lucha contra amenazas como el narcotráfico y el terrorismo", marcando un claro contraste con el decreto 727 de 2006, promulgado por Néstor Kirchner, que limitaba el rol de las Fuerzas Armadas exclusivamente a la defensa frente a agresiones externas. "Es momento de adaptar nuestra estrategia a las necesidades actuales", aseguró Petri en la reciente cumbre de ministros de Defensa de las Américas celebrada en Mendoza.
El regreso a las fronteras
Entre los cambios más destacados, el nuevo decreto permitirá el despliegue de tropas en zonas fronterizas en colaboración con fuerzas de seguridad y en coordinación con países vecinos como Paraguay, Bolivia y Brasil. Según Petri, esta medida "llenará los vacíos dejados por la falta de puestos fronterizos de la Gendarmería Nacional".
No obstante, la propuesta no está exenta de controversias. Altos mandos militares, como el teniente general Martín Paleo, han expresado reservas sobre la idea de "liberar al Rottweiler", una analogía con los riesgos de emplear a las Fuerzas Armadas en conflictos internos. "Este tipo de decisiones deben tomarse con extrema cautela, para evitar desbordes o consecuencias indeseadas", advirtió Paleo.
Escándalos internos que sacuden a las Fuerzas Armadas
El anuncio del decreto llega en medio de tensiones internas dentro de las Fuerzas Armadas. Hace pocos días, el general Fabián Jorge Berredo, excomandante operacional del Estado Mayor Conjunto, fue removido de su cargo tras denunciar amenazas y presiones desde las altas esferas del Ejército. Según Berredo, se le instó a dimitir bajo la advertencia de que su esposa sería despedida del Hospital Militar.
En su lugar, el general de brigada Cristian Pablo Pafundi asumió como nuevo comandante operacional. Con experiencia como agregado militar en Estados Unidos y director general de Material del Ejército, Pafundi tiene ahora la responsabilidad de implementar las medidas impulsadas por el Ejecutivo. "Es una oportunidad única para modernizar nuestras capacidades y adaptarlas a los desafíos del presente", sostuvo en su primera declaración pública tras asumir el cargo.
Un debate encendido
Mientras el Gobierno avanza con la modificación de la Ley de Defensa, también prepara cambios en la Ley de Seguridad Interior, buscando habilitar a los militares en casos de terrorismo. Sin embargo, este proyecto enfrenta resistencias en la Comisión de Defensa de Diputados, donde aún no ha superado las etapas iniciales de debate.
Los críticos argumentan que la medida podría derivar en una militarización desmedida y en la erosión de los derechos civiles. Por otro lado, sectores oficialistas defienden que se trata de una herramienta imprescindible para combatir flagelos como el narcotráfico, que han superado las capacidades de las fuerzas policiales.
La reconfiguración de la seguridad interior en el país plantea un escenario complejo y divisivo. Mientras Milei y su gabinete apuestan por un enfoque más rígido y centralizado, las tensiones internas y el debate público prometen mantener este tema en el centro de la agenda nacional.