La interna oficialista sumó un nuevo capítulo de tensión tras la filtración de la contratación de María Josefina Rouillet, esposa del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en el ámbito de la Cancillería. Ante el revuelo generado en redes sociales y la oposición, el presidente Javier Milei decidió intervenir para fijar la postura de la Casa Rosada frente a los cuestionamientos por presunto nepotismo.
La defensa de la gestión y el rol de Rouillet
El mandatario utilizó sus canales habituales para respaldar la idoneidad técnica de la funcionaria, quien se desempeña en el área de promoción de inversiones. Según trascendió desde el entorno presidencial, Milei considera que las críticas forman parte de un ataque sistemático contra quienes ejecutan las reformas estructurales del país. La polémica escaló debido a que el contrato se da bajo la órbita de Gerardo Werthein, quien lidera una reestructuración profunda en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Desde el Gobierno insisten en que Rouillet posee una trayectoria que justifica su lugar en el equipo, descartando que su vínculo con Sturzenegger haya sido el motor de la designación. No obstante, el impacto político fue inmediato, obligando al Ejecutivo a reforzar su discurso de transparencia y austeridad. En un clima de ajuste fiscal, cualquier nombramiento de familiares de altos funcionarios queda bajo la lupa de la opinión pública, un desafío que el libertario decidió enfrentar con su estilo confrontativo habitual para blindar a uno de sus ministros estrella en medio de la batalla cultural.