El politólogo y sociólogo, Agustín De Marco, analizó en el programa Sin Verso (lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) el cercano acuerdo político del presidente Javier Milei con Mauricio Macri para afrontar las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
"Milei es la cara visible hoy de la representación de la derecha argentina. Habría que ver la cuestión de la abstención, cuánto y cómo ha representado el peronismo, qué posibilidades de proyección tiene eso en la provincia de Buenos Aires", expresó.
-¿Es un gobierno que le preocupe la gente que no va a votar?
-No, de hecho, la preocupación por los mecanismos electorales no ha sido una bandera que haya enarbolado el oficialismo ni siquiera el PRO. Son procesos mucho más resultadistas, leí que a diferencia de otras elecciones el empadronamiento extranjero fue obligatorio en CABA y el voto migrante no es un voto que tenga la cultura electoral que sí tiene el argentino residente.
Solo votó un 14%, si quitamos esa fracción estaríamos hablando de una asistencia electoral a comicios previos. De igual manera, no creo que este sea un análisis que pase necesariamente por el oficialismo.
-¿En los métodos pareciera imitar algunas cuestiones del kirchnerismo?
-Consideremos lo que fue el mamotreto de la ley bases en su momento, veo que están aprendiendo a hacer política y no lo digo desde perspectiva normativa ni realista. Están entendiendo que la política es un juego activo, dinámico y que algo que ellos han hecho muy bien desde un principio.
-Si las cosas siguen dentro de todo viento en popa para el gobierno, ¿el PRO puede llegar a desaparecer?
-El PRO está apostando fuerte, pero no creo que en ese movimiento de apuestas le queden otras opciones. Javier Milei se encuentra en proceso de gobierno, en tanto, Mauricio Macri y compañía ya fueron gobierno. Por ende ofrecen de espejo a la sociedad de lo que hicieron y lo que podrían hacer. En tanto que la evaluación de la gestión de Javier Milei está ocurriendo, el capital político del PRO está bastante comprometido por resultados muy concretos. La ciudadanía tiene un carácter fiscalizador mucho más fuerte que antes y el Pro no hace más reconocer esa fiscalización, uniéndose a la estructura política que hoy reporta mayor éxito, al menos en términos electorales.
