Javier Milei activa el calendario legislativo de febrero con un temario diseñado para exponer las divisiones de la oposición. Al incluir reformas de alto impacto, como la laboral y la baja en la edad de imputabilidad, el Ejecutivo busca recuperar la centralidad y obligar a los gobernadores a definir posiciones.
La estrategia responde a una lógica de "todo o nada": el oficialismo necesita victorias rápidas para sostener la narrativa de gobernabilidad. En un escenario de liderazgos opositores difusos, la aceleración de las extraordinarias funciona como un test de fuerza para medir el apoyo real a su programa de reformas estructurales.