La política argentina se prepara para una jornada de alta volatilidad este viernes. Diversas organizaciones piqueteras y gremios de peso han confirmado una movilización masiva hacia las inmediaciones del Congreso Nacional, en un desafío directo a las políticas económicas vigentes. El anuncio ha encendido las alarmas en la Casa Rosada, donde ya se coordinan los detalles de lo que definen como un "operativo de seguridad inédito" para garantizar la libre circulación y el orden público.
El despliegue de seguridad y el protocolo antipiquetes
Desde las primeras horas del viernes, se espera que un vallado perimetral extenso y la presencia de múltiples fuerzas federales custodien los accesos estratégicos al Parlamento. El Gobierno ha sido tajante: se aplicará con rigor el protocolo antipiquetes, buscando evitar que los manifestantes corten las arterias principales que conectan el centro porteño. No obstante, la magnitud de la convocatoria de los gremios sugiere una confrontación logística difícil de contener para las fuerzas del orden.
Los líderes de las organizaciones sociales sostienen que el hambre y la falta de asistencia en comedores son el motor de esta marcha, mientras que desde el oficialismo denuncian un intento de desestabilización política. Se prevé que el megaoperativo incluya camiones hidrantes, drones de vigilancia y un cordón de seguridad que se extenderá por varias cuadras. La ciudadanía se mantiene en vilo ante lo que podría ser uno de los enfrentamientos más complejos en lo que va del año 2026, afectando no solo el tránsito sino el clima institucional del país.