Liberaron a Juan Grabois tras 12 horas detenido: "Bullrich es una mujer muy perversa"
El dirigente fue arrestado por ocupar el Instituto Juan Domingo Perón. Denunció condiciones inhumanas durante su detención y acusó al gobierno de Milei de "dictatorial".
El dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, fue liberado en la madrugada del domingo luego de permanecer más de 12 horas detenido en la sede de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina. La detención se produjo luego de una protesta contra el cierre del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, impulsado por el Gobierno nacional.
La protesta que terminó en arresto
Todo comenzó el sábado por la tarde, cuando alrededor de 50 personas, entre ellas militantes, dirigentes y legisladores, ingresaron al edificio del Instituto, ubicado en la calle Austria 2601, en el barrio porteño de Recoleta. Lo hicieron a través del bar Un café con Perón, que posee una conexión interna con las instalaciones del organismo.
Desde los balcones, los manifestantes colgaron banderas con consignas como "Si no podés elegir, no hay democracia" y "Defendamos nuestra historia". Juan Grabois compartió en redes imágenes de la ocupación con un mensaje desafiante: "Recuperamos del odio gorila la antigua residencia de Perón y Evita disuelta ilegalmente por el régimen de Milei".
Sin embargo, hacia las 17, efectivos de la Infantería de la Policía Federal avanzaron sobre el lugar, utilizaron gases pimienta y procedieron al desalojo. Grabois fue arrestado en plena vereda del edificio.
Denuncias por detención "ilegal" y condiciones "infrahumanas"
Durante su liberación, el dirigente lanzó duras acusaciones contra el Gobierno. "Le agradezco a Patricia Bullrich la posibilidad de conocer cómo se vive en una alcaldía. El personal policial trabaja en condiciones inhumanas: oficinas vetustas, sin calefacción, con ratas y tecnología obsoleta. Todo es manual, con computadoras del año '84. Cuando sea presidente, eso va a cambiar", declaró.
El abogado de Grabois denunció que "se trató de una privación ilegítima de la libertad" y que no hubo una imputación formal, sino "una acusación genérica por intrusión". Además, afirmó que su cliente fue "detenido sin orden judicial y en condiciones precarias".
Grabois, por su parte, fue más allá y apuntó directamente contra la ministra de Seguridad: "Fue una permanencia pacífica para defender la memoria histórica frente a una actitud dictatorial del Gobierno de Milei y, en especial, de Patricia Bullrich, que es una mujer muy perversa".
Reacción política y movilización en apoyo
Mientras el dirigente permanecía detenido, una multitud se concentró en las puertas de la Superintendencia en Villa Riachuelo. Allí se hicieron presentes referentes del peronismo y de La Cámpora como Horacio Pietragalla, Itai Hagman, Natalia Zaracho, Federico Fagioli y Leandro Santoro, además de periodistas como Alejandro Bercovich y Ángela Lerena.
El Partido Justicialista emitió un comunicado en el que calificó la detención como "una persecución ideológica" y sostuvo que la toma fue "una acción legítima para defender el patrimonio histórico del peronismo".
La respuesta del Gobierno y la versión oficial
Desde el oficialismo, la ministra Patricia Bullrich celebró el operativo: "Recuperamos un edificio tomado por militantes que se creían dueños del Estado. Se terminó el vale todo. Detuvimos al piquetero que promueve usurpaciones". El jefe de la Policía Federal, Luis Rolle, denunció "daños materiales y lesiones a cuatro policías" y aseguró que los manifestantes "retuvieron a agentes contra su voluntad".
El trasfondo: cierre del Instituto Juan Domingo Perón
La toma del edificio fue una respuesta directa al anuncio del vocero presidencial, Manuel Adorni, sobre el cierre del Instituto Nacional Juan Domingo Perón. La medida fue justificada como parte de un ajuste económico y, según el Ejecutivo, el edificio será destinado a una biblioteca para personas con discapacidad, mientras que el bar se reconvertirá en un espacio para jóvenes neurodivergentes.
Desde la oposición, esta decisión fue leída como una provocación y un intento de borrar la memoria del peronismo, uno de los movimientos políticos más influyentes del país.